sábado, 17 de diciembre de 2011

La verdad y toda la verdad


Cuando al atestiguar en un juicio se nos pide que juremos decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, tal parece que se nos pide lo imposible, pues, es superior a nuestros poderes.
Nuestros recuerdos son falibles, incluso la verdad científica es una mera aproximación y lo ignoramos casi todo del universo, a pesar de todo, de nuestro testimonio puede depender una vida.
Sería razonable cambiar la petición y que ésta quedara de la siguiente manera: Decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad “hasta el límite de nuestras posibilidades”.
A Faraday se le adjudica la siguiente frase: “Nada es demasiado maravilloso para ser verdad”.
Si todo el mundo dijera la verdad solo hasta un grado determinado por el juicio individual se podrían ocultar acusaciones o hechos dudosos, ensombrecer los acontecimientos, ocultar la culpabilidad, evadir la responsabilidad y negar la justicia.
Hasta en las cosas más simples dudamos en decir la verdad y toda la verdad, como si de lo dicho dependiera el futuro de nuestras vidas, los cual es preocupante, pero, porqué no decir la verdad hasta donde lo dicte la mente en ese momento.
Creo que mucha culpa la tienen nuestros padres que, -algunos no todos afortunadamente- por sistema nos advierten: No lo cuentes a nadie, no lo repitas.
Tal vez esa sea la causa por la que nos cuesta mucho trabajo decir la verdad y toda la verdad, si hemos sido programados desde niños bajo esa premisa de “no lo cuentes a nadie” en edad adulta se convierte en una forma de vida.
Existen casos donde se nos pregunta la edad, y por sistema nos tomamos un instante de silencio tal vez meditando cual es la causa por la que alguien nos está preguntando la edad, y muchas veces contestamos con otra pregunta: ¿Qué edad crees que tengo?
Muchos de estos asuntos tan sencillos crecen como lo determina la vida misma, todo crece, se reproduce y muere, la manera de contestar primero es casi un juego, pero crece y al crecer se convierte inclusive en una pesadilla.
La verdad y toda la verdad hasta el límite de nuestras posibilidades, creo que es la mejor manera de responder ante cualquier situación, pues de ninguna manera nos podemos comprometer más allá de esas posibilidades a las que me refiero.
Tal vez lo que hace falta es analizar y medir lo que justamente las palabras pretenden manifestar, esto es, dar a nuestro lenguaje la posibilidad de expresar lo que exactamente quiere la mente o lo que realmente queremos decir.
La verdad y toda la verdad no hace daño, la verdad y toda la verdad es el mejor camino que impide adquirir problemas no necesarios en nuestra vida cotidiana, si desde ahora practicamos con nuestros niños la verdad y solo la verdad, estaremos haciendo un gran favor a las futuras generaciones.
La verdad y solo la verdad, construirá mejores ciudadanos, muy pronto.

martes, 13 de diciembre de 2011

El fracaso de Confucio


El principal fracaso de Confucio, según lamentaba él mismo, fue que él nunca intentó.
Dicen que en la tierra no existe ninguna nación que se encuentre en condiciones óptimas con las que pueda encarar el siglo XXI, ya que nos enfrentamos a abundantes problemas sutiles y complejos.
Es posible que necesitemos soluciones sutiles y complejas, como no existe una teoría deductiva de la organización social, nuestro único recurso es el experimento científico: poner a prueba a veces a pequeña escala una amplia serie de alternativas.
Es un hecho de la vida de nuestro pequeño planeta que la tortura, el hambre y la irresponsabilidad criminal son más fáciles de encontrar en gobiernos tiránicos que en los democráticos.
Los gobernantes democráticos tienen más probabilidades de ser destituidos del cargo por sus errores que los gobiernos tiránicos, podemos decir que es un mecanismo de corrección de los errores en política.
Los métodos de la ciencia se pueden utilizar y con ellos se pueden mejorar los sistemas sociales, políticos y económicos, esto puede ser cierto, cualquiera que sea el criterio de mejora que se adopte.
La pregunta es: ¿Cómo puede ser así, si la ciencia se basa en el experimento?, no podemos los humanos ser electrones o ratas de laboratorio, sin embargo, todas las decisiones del tribunal supremo, todas las directrices presidenciales de seguridad nacional y todos los cambios en el tipo de interés son un experimento.
Cualquier cambio en política económica, el aumento de impuestos o el endurecimiento de las sentencias penales, indudablemente que son experimentos, poner condones a disposición del público o despenalizar la marihuana, siguen siendo experimentos.
El comunismo en donde se estableció fue un experimento, la atención de la salud o los sistemas carcelarios siguen siendo experimentos, sucedió lo mismo con la inversión de Japón y Alemania Occidental en ciencia y tecnología, pero aunque fue un experimento, dio como resultado el auge de sus economías.
Un pensamiento surgido en la corte suprema de Norte América dice: “No es función de nuestro gobierno impedir que el ciudadano cometa un error, es función del ciudadano impedir que el gobierno cometa un error”.
Es por eso que hemos acudido al llamado fracaso de Confucio, entendemos que el mayor fracaso es el que nunca se intenta, de ahí que hablemos de que todo habremos de experimentarlo, de otra forma nunca podremos saber si una decisión fue buena o no.
Un escrutinio superficial de la historia revela que los humanos tenemos una triste tendencia a cometer los mismos errores una y otra vez, nos dan miedo los extraños o cualquiera que sea diferente a nosotros.
Tal vez esa sea la causa de que podemos ser manipulados por políticos, inteligentes o no, como los pacientes de los terapeutas, hacemos gustosos lo que nos indican, de tal suerte que vale la pena pensar en el legado de Confucio, debemos experimentar.

sábado, 10 de diciembre de 2011

La lectura sí sirve


Si crecemos en una casa donde hay libros, donde se sabe que alguien lee, donde padres, hermanos, tías, tíos, primos y demás miembros de la familia se sabe que leen por placer, es natural que aprenda a leer.
Si no existe nadie cerca que disfrute leyendo, ¿dónde está la prueba de que vale la pena leer? Si la calidad de la educación que tenemos a nuestro alcance es inadecuada, si nos enseñan a memorizar en lugar de pensar, como disfrutar de la lectura.
Si el contenido de lo que se nos indica leer viene de una cultura ajena o desconocida, alfabetizar puede convertirse en un camino lleno de obstáculos prácticamente insuperables.
Es necesario asimilar todo lo que leemos, hasta convertir en una segunda piel la cantidad de letras mayúsculas y minúsculas con símbolos y señales de puntuación.
Es importante memorizar la manera de deletrear cada palabra y aprender una serie de reglas o normas de gramática, hasta comprender perfectamente el significado de cada una de ellas.
Muchas veces afirmamos que cuesta mucho trabajo aprender a leer y que no vale la pena esforzarse, pero esto ocurre generalmente cuando no contamos con apoyo básico familiar o manifestamos enojo, negligencia con odio a sí mismo.
Cuantas veces cometemos el error de calificar a un miembro de la familia como alguien totalmente incapacitado en el aprendizaje de la lectura y si no existe alguien que contradiga ese calificativo, todo aquello se convierte en un infierno familiar.
Siempre hay niños que muestran tremenda dificultad en el aprendizaje de la lectura, pero otros muchos vencen esas dificultades, pero también son muchos los que no logran superarlo.
Existe una especie de estigma, sobre todo con los que menos tienen o los que se califican pobres, y ellos siempre declaran que su falta de dinero les obliga a evitar la lectura.
Sin embargo, personalmente me declaro nacido en una familia muy pobre y sin embargo, todos los integrantes de esta familia logramos escalar los niveles profesionales con determinado éxito.
Mis padres eran lectores por naturaleza, tal vez eso fue lo que hizo que todos trascendiéramos a nivel profesional, con excelentes logros cada uno en su especialidad.
Existen investigaciones que demuestran que cuando los niños no comen lo suficiente o lo necesario sistemáticamente terminan mostrando una disminución en la capacidad de aprender y entender.
Una ligera desnutrición puede ser otra causa de mal aprendizaje ya sea por malos hábitos en la comida o simplemente que no se ingieren los elementos mínimos necesarios.
Se sabe también que cuando la madre ha recibido una mala alimentación durante el embarazo, influye en el desarrollo del niño en edad escolar, lo cual enciende otro foco rojo en la causa del bajo rendimiento escolar.
Cualquiera que sea la causa que elude la lectura siempre va a ser criticable, es por eso que reafirmo: La lectura si sirve, leer nos puede hacer libres.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Camino a la libertad


Me llamó mucho la atención una frase del filósofo romano que dijo: No debemos creer a los que dicen que solo se ha de educar al pueblo libre, sino más bien a los filósofos que dicen que solo los cultos son libres.

Lo escrito hace tantos siglos parece cobrar actualidad pues según las estadísticas, el noventa y nueve por ciento del tiempo de existencia de los seres humanos en la tierra no sabía leer porque no se había descubierto el invento de la escritura como lo es hoy.

Todo se transmitía de manera oral, como el juego infantil del teléfono, y en toda esa cantidad de generaciones la información se distorsionaba poco a poco hasta que se perdía en la noche de los tiempos.

Los libros lo cambiaron todo y en este momento, el internet parece que intenta acabar con todos los mecanismos de esclavitud, que del siglo pasado y hacia atrás habían mantenido a los habitantes del planeta como esclavos de los poderosos.

Sin embargo, es el momento en que los libros siguen siendo los que cambian todo porque nos permiten preguntarnos por el pasado con gran precisión, aprovechar la sabiduría de nuestra especie, entender los puntos de vista de otros.

Ahora no solo los poderosos son propietarios de la verdad, porque, como los libros nos pueden acompañar a todas partes, se muestran pacientes cuando no les entendemos y nos permiten repasar y repasar hasta que conseguimos comprender el mensaje.

Los libros son la clave que nos permite entender el mundo y participar en una sociedad democrática y entonces ahora sí somos libres, porque ahora no requerimos que alguien nos eduque, nuestros antepasados lo hacen por medio de los libros.

La norma en tiempos antiguos era que los esclavos debían seguir siendo analfabetos, y hablo de tiempos no muy lejanos, todavía en la primera mitad del siglo pasado, infinidad de comunidades permanecían en el analfabetismo.

Hoy por fortuna eso ha quedado en los libros de historia, hoy la esclavitud muestra otras caras, tal vez ya no vemos a los esclavos realizar trabajos forzados, la esclavitud actual pudiera ser de ideas o de fanatismos, pero ese es otro tema.

En el siglo pasado en México, un gran pensador que considero un gran filósofo, José Vasconcelos, emprendió una campaña de alfabetización muy singular, toda persona que supiera leer y escribir era convocada a enseñar a leer y escribir al que no sabía.

Esa campaña fue el gran principio de lo que hoy es la Secretaría de educación en este país, y debo puntualizar que estoy hablando de los primeros años del siglo pasado, hoy, gracias a pensadores como José Vasconcelos, este país cuenta con índice muy bajo de analfabetismo.

Ese es el camino a la libertad, saber lo que nuestros antepasados hicieron y como lo lograron, todo está escrito en los libros, pero es necesario leer, aunque no se logre el mínimo necesario que exige la carrera del derecho que son 500 palabras por minuto.

Lo que importa es leer, aunque solo sean 50 o 100 palabras por minuto, pero leer, leer hasta comprender los mensajes que nos legaron quienes vivieron antes que nosotros y con la tecnología actual resulta más sencillo, solo hay que hacerlo, ese es el verdadero camino a la libertad.

martes, 6 de diciembre de 2011

Estamos a cubierto


Esta es una frase que se utilizó desde hace muchos años para decir o declarar que un grupo familiar o de amigos estaban seguros de tratar asuntos que solo a ellos interesaba y que nadie se encontraba cerca que pudiera escuchar lo que allí se trataba.

Hoy es común encontrar en grandes y pequeñas empresas la misma práctica solo que se mantiene a cubierto por medio de canceles o paredes que impiden se escuche lo que en ese recinto se esté discutiendo.

La privacidad es muy necesaria no tanto por la posibilidad de que alguien esté escuchando, simplemente que en una empresa o en la familia siempre existen asuntos que deben permanecer en secreto o simplemente con determinada discreción.

El ser humano siempre ha buscado la práctica de la discreción hasta en los asuntos más simples, pero lamentablemente los grandes acontecimientos siempre se han visto en aprietos con las indiscreciones que practican personas sin escrúpulos.

Por otro lado, quien nos garantiza que en verdad estamos a cubierto cuando así lo creemos, hay quien dice que no es así, que entidades de otros planos tienen la facilidad de escucharnos de cualquier manera.

La ventaja es de que ellas no tienen el equipo necesario para difundir lo que han escuchado y según dicen, logran divulgar esos mensajes por medio de personas que poseen la capacidad de prestar su equipo, o sea su cuerpo y con él, difundir lo que han escuchado.

Es claro que esto que estoy contando resulta fantasioso, sin embargo, han llegado hasta mí, las pruebas necesarias que me permiten afirmar que es un fenómeno que mucha gente lo conoce, no se como, pero ocurre.

Muchos enterados en estos asuntos lo afirma desde siempre, el mismo Sócrates por medio de los 
diálogos de Platón, hacen mención de estas prácticas.

Por lo pronto, quiero dar crédito a ese punto que afirma, “no siempre estamos a cubierto en su totalidad”, cuando nos aislamos del resto de los presentes, al tratar asuntos de importancia que solo a nosotros atañe.

Lo que quiero también asentar es que estoy de acuerdo con quienes dicen que nunca estamos solos, lo siento lógico, es posible que el efecto de la oración en cualquier religión sea una prueba fehaciente del fenómeno.

De cualquier forma, lo mejor es tratar los asuntos con la mayor transparencia posible y solo cuando haya que manejar, comprender e incursionar en cosas delicadas, o que de deba diseñar estrategias en favor de los demás, buscaremos estar a cubierto.

Estar a cubierto de toda indiscreción tal vez sea la mejor manera de explicar esta necesidad, sobre todo cuando se trata de asuntos de defensoría legal, o de legados que así lo determine en su tiempo quien los haya estructurado.

Inclusive en todas las religiones existe ese recurso, porque no todo puede estar a la vista o al alcance se los feligreses, no tanto por esconder algún conocimiento, sino porque muchos conocimientos deben entregarse mediante un orden y que surtan el efecto deseado.

Estamos a cubierto usted y yo en este momento, espero que este tema le sirva, ese es mi mejor deseo.