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martes, 13 de diciembre de 2011

El fracaso de Confucio


El principal fracaso de Confucio, según lamentaba él mismo, fue que él nunca intentó.
Dicen que en la tierra no existe ninguna nación que se encuentre en condiciones óptimas con las que pueda encarar el siglo XXI, ya que nos enfrentamos a abundantes problemas sutiles y complejos.
Es posible que necesitemos soluciones sutiles y complejas, como no existe una teoría deductiva de la organización social, nuestro único recurso es el experimento científico: poner a prueba a veces a pequeña escala una amplia serie de alternativas.
Es un hecho de la vida de nuestro pequeño planeta que la tortura, el hambre y la irresponsabilidad criminal son más fáciles de encontrar en gobiernos tiránicos que en los democráticos.
Los gobernantes democráticos tienen más probabilidades de ser destituidos del cargo por sus errores que los gobiernos tiránicos, podemos decir que es un mecanismo de corrección de los errores en política.
Los métodos de la ciencia se pueden utilizar y con ellos se pueden mejorar los sistemas sociales, políticos y económicos, esto puede ser cierto, cualquiera que sea el criterio de mejora que se adopte.
La pregunta es: ¿Cómo puede ser así, si la ciencia se basa en el experimento?, no podemos los humanos ser electrones o ratas de laboratorio, sin embargo, todas las decisiones del tribunal supremo, todas las directrices presidenciales de seguridad nacional y todos los cambios en el tipo de interés son un experimento.
Cualquier cambio en política económica, el aumento de impuestos o el endurecimiento de las sentencias penales, indudablemente que son experimentos, poner condones a disposición del público o despenalizar la marihuana, siguen siendo experimentos.
El comunismo en donde se estableció fue un experimento, la atención de la salud o los sistemas carcelarios siguen siendo experimentos, sucedió lo mismo con la inversión de Japón y Alemania Occidental en ciencia y tecnología, pero aunque fue un experimento, dio como resultado el auge de sus economías.
Un pensamiento surgido en la corte suprema de Norte América dice: “No es función de nuestro gobierno impedir que el ciudadano cometa un error, es función del ciudadano impedir que el gobierno cometa un error”.
Es por eso que hemos acudido al llamado fracaso de Confucio, entendemos que el mayor fracaso es el que nunca se intenta, de ahí que hablemos de que todo habremos de experimentarlo, de otra forma nunca podremos saber si una decisión fue buena o no.
Un escrutinio superficial de la historia revela que los humanos tenemos una triste tendencia a cometer los mismos errores una y otra vez, nos dan miedo los extraños o cualquiera que sea diferente a nosotros.
Tal vez esa sea la causa de que podemos ser manipulados por políticos, inteligentes o no, como los pacientes de los terapeutas, hacemos gustosos lo que nos indican, de tal suerte que vale la pena pensar en el legado de Confucio, debemos experimentar.