El principal fracaso de Confucio, según
lamentaba él mismo, fue que él nunca intentó.
Dicen que en la tierra no existe ninguna
nación que se encuentre en condiciones óptimas con las que pueda encarar el
siglo XXI, ya que nos enfrentamos a abundantes problemas sutiles y complejos.
Es posible que necesitemos soluciones
sutiles y complejas, como no existe una teoría deductiva de la organización
social, nuestro único recurso es el experimento científico: poner a prueba a
veces a pequeña escala una amplia serie de alternativas.
Es un hecho de la vida de nuestro pequeño
planeta que la tortura, el hambre y la irresponsabilidad criminal son más
fáciles de encontrar en gobiernos tiránicos que en los democráticos.
Los gobernantes democráticos tienen más
probabilidades de ser destituidos del cargo por sus errores que los gobiernos
tiránicos, podemos decir que es un mecanismo de corrección de los errores en
política.
Los métodos de la ciencia se pueden
utilizar y con ellos se pueden mejorar los sistemas sociales, políticos y
económicos, esto puede ser cierto, cualquiera que sea el criterio de mejora que
se adopte.
La pregunta es: ¿Cómo puede ser así, si
la ciencia se basa en el experimento?, no podemos los humanos ser electrones o
ratas de laboratorio, sin embargo, todas las decisiones del tribunal supremo,
todas las directrices presidenciales de seguridad nacional y todos los cambios
en el tipo de interés son un experimento.
Cualquier cambio en política económica,
el aumento de impuestos o el endurecimiento de las sentencias penales,
indudablemente que son experimentos, poner condones a disposición del público o
despenalizar la marihuana, siguen siendo experimentos.
El comunismo en donde se estableció fue
un experimento, la atención de la salud o los sistemas carcelarios siguen
siendo experimentos, sucedió lo mismo con la inversión de Japón y Alemania
Occidental en ciencia y tecnología, pero aunque fue un experimento, dio como
resultado el auge de sus economías.
Un pensamiento surgido en la corte
suprema de Norte América dice: “No es función de nuestro gobierno impedir que
el ciudadano cometa un error, es función del ciudadano impedir que el gobierno
cometa un error”.
Es por eso que hemos acudido al llamado
fracaso de Confucio, entendemos que el mayor fracaso es el que nunca se
intenta, de ahí que hablemos de que todo habremos de experimentarlo, de otra
forma nunca podremos saber si una decisión fue buena o no.
Un escrutinio superficial de la historia
revela que los humanos tenemos una triste tendencia a cometer los mismos
errores una y otra vez, nos dan miedo los extraños o cualquiera que sea
diferente a nosotros.
Tal vez esa sea la causa de que podemos
ser manipulados por políticos, inteligentes o no, como los pacientes de los
terapeutas, hacemos gustosos lo que nos indican, de tal suerte que vale la pena
pensar en el legado de Confucio, debemos experimentar.