martes, 1 de noviembre de 2011

Visiones verdaderas y falsas

Una mente crédula encuentra más deleite en creer cosas extrañas y cuanto más extrañas son, más fácil le resulta creerlas; pero nunca toma en consideración las que son sencillas y posibles, porque todo el mundo puede creerlas.


Muchas experiencias habituales provocan actitudes de inseguridad sin saber que hacer a continuación y me pregunto: ¿Me engañan mis sentidos? ¿O que es real y que es ficticio? ¿Soy testigo de algo fuera de
 lo ordinario?

Durante un breve instante percibo una aparición cuando la habitación se encuentra en penumbra: ¿Podría ser un fantasma? Un movimiento veo por el rabillo del ojo pero, cuando trato de verlo, no hay nada.

La respuesta depende en gran medida del entorno, los amigos, las personas queridas y la cultura, en una sociedad obsesiva y de orientación práctica, seguramente yo mostraría prudencia a la hora de admitir estas experiencias.

Puedo parecer frívolo o poco fiable, pero en una sociedad que cree en fantasmas, relatar este tipo de experiencias podría merecer aprobación e incluso prestigio.

Una falta de coraje, incluso en personas de inteligencia y cultura superiores, al comunicar sus experiencias psicológicas, teme la actitud del que escucha, que podría tomar su relato con sospecha o burla.

La distinción entre imaginación y memoria a menudo es poco clara, la hipnosis es una manera poco fiable de refrescar la memoria, suele provocar imaginación y juego de recuerdos verdaderos.

Algo similar es el ejercicio previo de los testimonios en un juzgado, cuando los testigos reciben consejos de sus abogados, a menudo se les hace repetir la historia una y otra vez hasta que la dice de acuerdo al objetivo.

Sucede entonces que en estrado, lo que recuerdan es la historia que han estado contando en el despacho del abogado, los matices se han ensombrecido y tal vez ya no correspondan ni siquiera en sus características principales, a lo que ocurrió realmente.

Esos hechos son relevantes en la evaluación de los efectos sociales, quizá lo que realmente recordamos es una serie de fragmentos de recuerdos dibujados en el papel de nuestra propia imaginación.

Si conseguimos dibujarlos con mucha inteligencia, tal vez se logre una historia memorable y fácil de recordar, los fragmentos sin vinculo de asociación son más difíciles de salvar.

La situación es bastante parecida al método científico, con el que se puede recordar, resumir y explicar muchos datos en el marco de una teoría, entonces, recordamos más fácilmente la teoría y no los datos.

En la ciencia siempre se están volviendo a valorar y confrontar las teorías de los nuevos hechos, si la discordancia de los hechos es seria, más allá del margen de error, debe revisarse la teoría.

Pero en la vida cotidiana, es muy raro que nos enfrentemos a nuevos hechos sobre acontecimientos de tiempo atrás, nuestros recuerdos casi nunca se ven desafiados, en cambio pueden quedar fijos por muy defectuosos que sean.

Las visiones verdaderas y falsas pueden convertirse en una obra en continua revisión artística.

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