Una
mente crédula encuentra más deleite en creer cosas extrañas y cuanto más
extrañas son, más fácil le resulta creerlas; pero nunca toma en consideración
las que son sencillas y posibles, porque todo el mundo puede creerlas.
Muchas
experiencias habituales provocan actitudes de inseguridad sin saber que hacer a
continuación y me pregunto: ¿Me engañan mis sentidos? ¿O que es real y que es
ficticio? ¿Soy testigo de algo fuera de
lo ordinario?
Durante
un breve instante percibo una aparición cuando la habitación se encuentra en
penumbra: ¿Podría ser un fantasma? Un movimiento veo por el rabillo del ojo
pero, cuando trato de verlo, no hay nada.
La
respuesta depende en gran medida del entorno, los amigos, las personas queridas
y la cultura, en una sociedad obsesiva y de orientación práctica, seguramente
yo mostraría prudencia a la hora de admitir estas experiencias.
Puedo
parecer frívolo o poco fiable, pero en una sociedad que cree en fantasmas,
relatar este tipo de experiencias podría merecer aprobación e incluso
prestigio.
Una
falta de coraje, incluso en personas de inteligencia y cultura superiores, al
comunicar sus experiencias psicológicas, teme la actitud del que escucha, que
podría tomar su relato con sospecha o burla.
La
distinción entre imaginación y memoria a menudo es poco clara, la hipnosis es
una manera poco fiable de refrescar la memoria, suele provocar imaginación y
juego de recuerdos verdaderos.
Algo
similar es el ejercicio previo de los testimonios en un juzgado, cuando los
testigos reciben consejos de sus abogados, a menudo se les hace repetir la
historia una y otra vez hasta que la dice de acuerdo al objetivo.
Sucede
entonces que en estrado, lo que recuerdan es la historia que han estado
contando en el despacho del abogado, los matices se han ensombrecido y tal vez
ya no correspondan ni siquiera en sus características principales, a lo que
ocurrió realmente.
Esos
hechos son relevantes en la evaluación de los efectos sociales, quizá lo que
realmente recordamos es una serie de fragmentos de recuerdos dibujados en el
papel de nuestra propia imaginación.
Si
conseguimos dibujarlos con mucha inteligencia, tal vez se logre una historia
memorable y fácil de recordar, los fragmentos sin vinculo de asociación son más
difíciles de salvar.
La
situación es bastante parecida al método científico, con el que se puede
recordar, resumir y explicar muchos datos en el marco de una teoría, entonces,
recordamos más fácilmente la teoría y no los datos.
En la
ciencia siempre se están volviendo a valorar y confrontar las teorías de los
nuevos hechos, si la discordancia de los hechos es seria, más allá del margen
de error, debe revisarse la teoría.
Pero en
la vida cotidiana, es muy raro que nos enfrentemos a nuevos hechos sobre
acontecimientos de tiempo atrás, nuestros recuerdos casi nunca se ven
desafiados, en cambio pueden quedar fijos por muy defectuosos que sean.
Las
visiones verdaderas y falsas pueden convertirse en una obra en continua
revisión artística.