sábado, 15 de octubre de 2011

El poder de la ciencia

La ciencia puede ser difícil de entender, puede desafiar creencias arraigadas, pero cumple su cometido, no todas las ramas de la ciencia pueden presagiar el futuro, pero muchas si, y con exactitud asombrosa.

Si queremos saber cuando será el próximo eclipse de sol, puede preguntar a magos o místicos, pero será más efectivo con los científicos, ellos le dirán donde colocarse y cuando debe hacerlo y si será parcial, total o anular con exactitud al minuto, hasta con un milenio de anticipación.

Por otro lado, usted puede visitar a un brujo o un adivino y lo más seguro es que solo recibirá un pronóstico más o menos efectivos pero sin exactitud.

Otros personajes guías o religiosos intentan justificarse con las profecías, habremos de pensar cuanta gente confía en las profecías por vagas que estas sean, o por irrealizables.

La pregunta sería: ¿Conoce usted alguna religión con la puntualidad profética y la exactitud de la ciencia? Creo que presagiar acontecimientos futuros, solo la ciencia es exacta.

El éxito de la ciencia es inobjetable, creo que estaríamos de acuerdo que si existiera otra cosa mejor, la defenderíamos con pasión inclusive, pero no se trata de crear rivalidades.

La ciencia nunca se aísla de la crítica filosófica, tampoco se define como poseedora de un monopolio de la verdad, podemos pensar de nuevo en un eclipse a futuro, inclusive a miles de años.

Podemos comparar todas las doctrinas que se conozcan, escuchemos las predicciones futuras y veamos cuales son vagas y cuales precisas y cuales doctrinas tienen incorporados mecanismos de corrección de errores.

Podemos opinar que ninguna de ellas se muestra perfecta, luego podemos tomar la que razonablemente puede funcionar mejor, existen diferentes doctrinas en campos distintos y desde luego que somos libres de elegir, pero nunca si se contradicen una a otra.

Elegir con libertad es quizá el medio de poder distinguir a los ídolos falsos de los auténticos, la razón por la que la ciencia funciona bien es en parte por el mecanismo incorporado de corrección de errores.

En la ciencia no hay preguntas prohibidas, no hay temas muy sensibles para ser explorados, tampoco hay verdades sagradas, la apertura a nuevas ideas, combinada con el escrutinio riguroso y escéptico de todas las ideas.

El científico puede ser muy inteligente o querido, pero debe demostrar sus ideas ante la crítica experta, se valora el debate, se alienta la formulación de opiniones en disputa.

El proceso de la ciencia puede parecer confuso si se examina en su aspecto cotidiano, el científico participa en reuniones y discusiones, se le ve en coloquios universitarios en los que el ponente apenas ha estado unos segundos hablando y ya le plantean preguntas.

Los comentarios la mayor parte de las veces resultan devastadores, sin embargo me parece formidable el pensamiento de Einstein, cuando declara: “Toda nuestra ciencia, comparada con la realidad, es primitiva e infantil, y sin embargo es lo más preciado que tenemos.

En futuros reportes ampliaremos un poco más estos conceptos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Te invito a servir es interesante