La
ciencia puede ser difícil de entender, puede desafiar creencias arraigadas,
pero cumple su cometido, no todas las ramas de la ciencia pueden presagiar el
futuro, pero muchas si, y con exactitud asombrosa.
Si
queremos saber cuando será el próximo eclipse de sol, puede preguntar a magos o
místicos, pero será más efectivo con los científicos, ellos le dirán donde
colocarse y cuando debe hacerlo y si será parcial, total o anular con exactitud
al minuto, hasta con un milenio de anticipación.
Por
otro lado, usted puede visitar a un brujo o un adivino y lo más seguro es que
solo recibirá un pronóstico más o menos efectivos pero sin exactitud.
Otros
personajes guías o religiosos intentan justificarse con las profecías, habremos
de pensar cuanta gente confía en las profecías por vagas que estas sean, o por
irrealizables.
La
pregunta sería: ¿Conoce usted alguna religión con la puntualidad profética y la
exactitud de la ciencia? Creo que presagiar acontecimientos futuros, solo la
ciencia es exacta.
El
éxito de la ciencia es inobjetable, creo que estaríamos de acuerdo que si
existiera otra cosa mejor, la defenderíamos con pasión inclusive, pero no se
trata de crear rivalidades.
La
ciencia nunca se aísla de la crítica filosófica, tampoco se define como
poseedora de un monopolio de la verdad, podemos pensar de nuevo en un eclipse a
futuro, inclusive a miles de años.
Podemos
comparar todas las doctrinas que se conozcan, escuchemos las predicciones
futuras y veamos cuales son vagas y cuales precisas y cuales doctrinas tienen
incorporados mecanismos de corrección de errores.
Podemos
opinar que ninguna de ellas se muestra perfecta, luego podemos tomar la que
razonablemente puede funcionar mejor, existen diferentes doctrinas en campos
distintos y desde luego que somos libres de elegir, pero nunca si se
contradicen una a otra.
Elegir
con libertad es quizá el medio de poder distinguir a los ídolos falsos de los
auténticos, la razón por la que la ciencia funciona bien es en parte por el
mecanismo incorporado de corrección de errores.
En la
ciencia no hay preguntas prohibidas, no hay temas muy sensibles para ser
explorados, tampoco hay verdades sagradas, la apertura a nuevas ideas,
combinada con el escrutinio riguroso y escéptico de todas las ideas.
El
científico puede ser muy inteligente o querido, pero debe demostrar sus ideas
ante la crítica experta, se valora el debate, se alienta la formulación de
opiniones en disputa.
El
proceso de la ciencia puede parecer confuso si se examina en su aspecto
cotidiano, el científico participa en reuniones y discusiones, se le ve en
coloquios universitarios en los que el ponente apenas ha estado unos segundos
hablando y ya le plantean preguntas.
Los
comentarios la mayor parte de las veces resultan devastadores, sin embargo me
parece formidable el pensamiento de Einstein, cuando declara: “Toda nuestra
ciencia, comparada con la realidad, es primitiva e infantil, y sin embargo es
lo más preciado que tenemos.
En
futuros reportes ampliaremos un poco más estos conceptos.
