El
bienestar o la riqueza acumulada por algunas personas muchas veces es censurada
por quienes no poseen lo mismo, o por quienes no han podido acumular nada.
Censurar
a quien acumula riqueza siempre ha sido motivo de conflictos sociales, sin
embargo, no existe una ley divina que prohíba conseguir riqueza, lo que parece
prohibir la ley es manejar el efecto acaparador que es lo que si prohíbe la
ley.
No se
puede censurar a quien busca el bienestar, porque ese es un deseo natural, el
abuso es lo que no se debe permitir, eso es lo que en verdad se prohíbe, eso
denigra a la sociedad.
El
bienestar del que hablamos, de ninguna manera debe ser adquirido a expensas de
otro, ni debe contribuir a debilitar sus fuerzas morales y físicas, pero,
ocurre que quien ha adquirido bienes a expensas de otros, comete un error
mayor.
Muchas
personas, deciden ejercer sobre si mismos algunas privaciones voluntarias, con
la esperanza de expiar su falta, pero, no tienen mérito ante la sociedad, solo
se les pide que hagan bien a otros y tendrán más méritos.
Lo
meritorio, es resistir a la tentación que incita a los excesos o al goce de las
cosas inútiles, la privación no es más que un simulacro que puede transformarse
en burla.
La
verdadera preocupación, debe ser el trabajo para bien de todos y de todo
aquello que pueda alimentarse el hombre sin perjudicar su salud.
Pero
en algunos pueblos, los gobernantes han prohibido algunos alimentos con un solo
fin, pretenden dar más crédito a sus leyes, lo malo de esas leyes, es que
aseguran fueron dictadas por una divinidad, lo cual es censurable de la manera
que se vea.
Por
medio de la publicidad afirman que el consumo de carne animal es un atentado a
las leyes naturales y los nutriólogos afirman que la proteína que contiene ese
alimento es necesaria en la dieta humana.
La ley
para conservar la especie humana, coloca al hombre en el deber de mantener sus
fuerzas y su salud para realizar el trabajo, de manera que debe alimentarse
según lo exija su organismo y de ninguna manera es meritorio abstenerse del
consumo de carne animal como medio de expiación.
En el
renglón de los sufrimientos, existen algunas dudas, los que elevan, son los
naturales, los sufrimientos voluntarios no sirven cuando ningún bien reportan a
los demás.
Algunas
sectas religiosas, creen adelantar en su camino aplicando prohibiciones, pero
eso es erróneo, el atentado al cuerpo que nos fue proporcionado al nacer, es
obligatorio entregarlo en la mejor forma posible.
El
deterioro del cuerpo humano es un efecto natural, pareciera un certificado de
que la tarea se cumplió conforme al proyecto divino, al otorgar el permiso para
vivir la vida que se disfrutó.
Muy
importante es recordar, que la vida es el mejor de los regalos que nos entregan
al llegar a este mundo y disfrutar de lo que está reservado para cada uno de
nosotros.
Reitero
entonces la necesidad de valorar en su exacta dimensión la búsqueda del
bienestar personal, siempre que evite perjudicar a sus semejantes para no ser
censurado.
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