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martes, 30 de agosto de 2011

En la puerta de hospital


La puerta de un hospital de cualquier nivel siempre nos hace reflexionar sobre muchos asuntos, por ejemplo: si yo soy quien va a ingresar como paciente, lo entiendo de una forma especial ya que desconozco cual va a ser el desarrollo de los acontecimientos.

Si soy acompañante de un enfermo amigo y me he prestado para ayudar en los trámites de ingreso, la experiencia es totalmente distinta, imaginamos lo lejano que está el día que nosotros nos encontremos en esa situación.

Pero cuando se trata de un familiar cercano que por alguna razón requiere ingresar al hospital y lo acompaño a tramitar su ingreso, puede tratarse de un trámite normal, pero cuando la razón de ese trámite es causado por una adicción, todo cambia.

Los médicos parece que tratan de asustarnos cuando aseguran que el siguiente paso que dará el familiar es el panteón, cuando nos explica que el paciente es adicto a determinada sustancia que califica como vicio.

Las bebidas alcohólicas es el más común de los vicios que afecta a una buena cantidad de personas, hombres y mujeres, pero la realidad es que la medicina califica a quien bebe alcohol como un enfermo.

Muchas personas que resultan afectadas por el consumo de alcohol reciben el calificativo de enfermos, ya que a cada persona le afecta de distinta manera esa bebida, y simplemente el ingerir alcohol les afecta.

El cigarro y las drogas funcionan de la misma manera, por eso lo mejor que se puede hacer con un enfermo calificado como dependiente, lo mejor es convencerlo de buscar ayuda profesional para cada caso.

La familia es afectada con el mosaico de vicios y pasiones, el daño provocado a una familia que es la célula social, enferma al cuerpo  que pertenece y se enferma todo.

Los vicios y las pasiones no los podemos erradicar por completo, está comprobado que solo podemos controlarlos.

La mejor herramienta que se tiene a la mano es la aceptación de la adicción en primer lugar, luego, la aprobación de la terapia adecuada hasta lograr un control adecuado y recuperar el lugar dentro del ámbito social y volver a ser aceptado.

La siguiente frase creo que resulta muy conocida: “Puedo dejar de beber y de fumar cuando yo quiera, lo que pasa es que en este momento no quiero dejar el cigarro, pero si me decido, lo dejaré en cualquier momento”.

Espero que la siguiente frase resulte fácil de comprender para utilizarla como herramienta que ayude a controlar cualquier adicción: Levantar edificios a la verdad y cavar pozos sin fondo para depositar allí los vicios.

Sus pasiones también deben quedar a muchos metros bajo tierra y cuando se logra dar esa gran zancada, es que comienza la libertad que pregonan los hombres libres.

Siempre será un camino hacia atrás el insistir contentar los deseos por medio de un vicio y cada día que pasa es como descender 20 centímetros hacia abajo perdiendo la libertad que con tanto esfuerzo se logra.

El objetivo es, que los pozos sean lo suficiente profundos para que no regresen los vicios y las pasiones, y ahora si, con la ayuda de un maestro guía levantar templos a la virtud.

Las puertas del hospital siempre estarán abiertas para todo tipo de enfermedades y los vicios no son la excepción.