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lunes, 4 de mayo de 2015

El español

El español
Por: Julio Torres.
Un español que estaba en poder de los dueños de la isla de Cozumel, México, es de los personajes que la historia poco o nada les hace justicia, su nombre: Jerónimo de Aguilar, que en el siglo XVI, a causa de un naufragio cayó en manos de los habitantes de dicha isla, quedando prisionero, sin embargo, durante su estancia en esas tierras, logró dominar el idioma “maya” que se hablaba y se sigue hablando por los habitantes de esas tierras.
Narra Bernal Díaz del castillo que el capitán Hernán cortés envía el pago del rescate de este personaje, con el objetivo de utilizar su sabiduría en ambos idiomas lo que indudablemente redunda en el gran principio de la conquista de estas tierras simplificando la comunicación verbal y cuando aparece “La malinche”, señora también muy preparada en el idioma náhuatl, se redondea de manera significativa la restrictiva de la comunicación por medio de las palabras.
Imagino que aunque la solución no debió ser sencilla pues se trata de tres idiomas: el castellano, el maya y el náhuatl, es decir que, un concepto en castellano, o simplemente una pregunta que hiciera el capitán Cortés en castellano, Jerónimo de Aguilar debió traducirlo al maya, luego la señora malinche habría de hacer la traducción del maya al náhuatl y en ese orden ahora a la inversa, la respuesta caminaría del idioma náhuatl al maya y luego del maya al castellano.
Lamentablemente los historiadores no le dieron tanto reconocimiento a Jerónimo de Aguilar como lo hicieron con la malinche o Doña marina como la conocimos en los libros de historia, pero es de reconocerse que la audacia del capitán Cortés logró convencer a muchos nativos de estas tierra y ello “simplificó en alguna medida el triunfo español sobre los habitantes de este gran país, que hasta la fecha no dejamos de reconocer que las medidas opresoras de Moctezuma, gran emperador Azteca, que obligaba a pagar tributo muy pesado en la mayor parte de pueblos chicos y grandes.
En una canoa de buen tamaño, varios nativos conducían a Jerónimo de Aguilar a la presencia del capitán Cortés y este, con cierto recelo o
simplemente desconfianza preguntaba donde transportaban al español, ya que todos los ocupantes de la canoa vestían ropas muy parecidas por razón de que solo ropa de ese tipo podía vestir Jerónimo porque era realmente un extranjero cautivo y al llegar a la presencia de Cortés, con pronunciación muy mala dijo: Dios y Santamaría y Sevilla, y Cortés pregunta ¿Y que es del español? Los demás nativos no comprendieron la pregunta y entonces Jerónimo se puso en “cuclillas” como lo hacen los nativos y dijo: “Soy yo”.

Ocho años atrás naufragó la nave donde trataban de llegar a tierra firme él y quince más, entre ellos venían dos mujeres que también quedaron cautivas pero, pronto murieron porque no resistieron el trabajo que les obligaban a hacer y que la nave perdió el control por los pleitos entre ellos y entonces fue que naufragaron, nada se supo después de muchos de ellos y que por eso es que solo él pudo mantenerse con vida. Como Jerónimo ya no era un joven, tal vez eso fue lo que impidió que pasara a la historia con la relevancia de Doña Marina, de manera que este relato lo hago con honor y el respeto que le tengo a Jerónimo de Aguilar como un gran personaje de la época de la conquista, que como muchos fueron s
umamente importantes, pero, la vida es así y debemos entenderla, todos somos solamente una pieza de la maquinaria del proyecto divino, pero todos somos importantes, gracias Jerónimo de Aguilar.

viernes, 24 de abril de 2015

Códigos naturales


Moisés tomó como base los doce signos del zodiaco y con ellos dio nombre a cada una de las tribus pastorales, comenzando el año con el sol de primavera y terminar en el invierno, sus fundadores conocían más el firmamento que la tierra en que vagaban, compararon y representaron las constelaciones de cada uno de los doce meses por los animales que les enriquecían o por sus observaciones.
El más estimado de los animales en ese tiempo era el carnero por su carne, leche y lana, que resolvía una buena parte de sus necesidades, y como la constelación que admiraban en esos días de lo que hoy conocemos como el mes de marzo, parecía tener dos astas, de allí que dieron su nombre al primer signo como: Aries o el carnero.
El toro, animal fuerte y capaz de mover pesadas cargas, fuerza necesaria en las
labores de la siembra, ubicando el mes de abril como lo conocemos hoy, en el firmamento se forma una “V” perfecta como la cabeza del animal valioso y fuerte, que en esa época era la esperanza en la obtención de alimentos producidos en la tierra, y así establece el signo "Tauro".
Los partos de gemelos eran muy festejados en tiempos de moisés, provocaban inmensa alegría en la sociedad y como en lo que definimos como el mes de mayo, predomina el vigor fecundo en toda la creación, es la explicación encontrada por la caracterización de los mellizos que da nombre al signo "Géminis".
Por la observación del comportamiento del sol, en el solsticio de estío,
llegaron a la conclusión de que el sol retrocede del polo norte al polo sur y lo compararon con el cangrejo, convirtiéndose en el signo "Cáncer" la constelación de junio.
El león, notable por toda su fiereza, observaron que devorado por la sed y el calor del mes de julio, abandonaba los desiertos arenosos y aparecía en las riberas del "río nilo" y con la observación celeste que proporciona una imagen de un león se denominó el signo "Leo" con el león.
El mes de la cosecha es el mes de "Virgo", en la constelación aparece como una virgen segadora con la espiga de trigo en la mano, simbólicamente se rinde homenaje a los alimentos que la tierra proporciona, finalmente es una parte
fundamental de la preservación de la especie humana por medio de una alimentación suficiente y adecuada.
En el equinoccio de otoño, los días y las noches son iguales en todo el mundo, la constelación de septiembre se designó con el signo "Libra", simbolizada con una balanza, como símbolo del punto medio entre el día y la noche, ni un instante más en el día, ni uno más en la noche, el equilibrio en su máxima expresión.
La constelación de octubre mereció el nombre de Escorpión por su figura, es el mes de frutos y cambios atmosféricos así como en enfermedades, provocadas por los vientos mortíferos del desierto y de las emanaciones de los pantanos, y el animal que lleva el veneno en la cola, en algunas disciplinas es comparado con un serpentaria porque atraen con la belleza y matan por la ponzoña.
Noviembre es el mes de la caída de las hojas, el más fructífero del
cazador, es por eso que se estableció la figura de un arquero con su flecha y su carcax, adquiriendo el nombre de "Sagitario".
El movimiento del sol en el solsticio de invierno vuelve a demandar su camino, es como el salto de una cabra que se complace en salvar precipicios y con la observación de la constelación en ese tiempo, se redondean los datos que describen a esa cabra que conocemos como "Capricornio".
La nebulosa e ingrata estación de invierno, tan cruda en enero, tuvo por constelación una estrella de inundación porque el río Nilo comenzaba a subir al brillar su conjunto en el horizonte, de manera que se denominó "Acuario" en alusión al agua de ese importante río.
Como febrero es el mes de la pesca, tan necesaria cuando la tierra está cubierta de hielo y nada produce, en el firmamento parecieron dos peces unidos por la cola, y entonces esa imagen sirvió como símbolo del signo "Piscis".

A partir de entonces Moisés nombró a Gad, con la constelación de Aries. A Efraín, con Tauro. Simeón, es géminis. Isacar es Cáncer. Judá, es Leo. Neftalí es Virgo. Aser, es Libra. Dan, Escorpio. Benjamín, Sagitario. Zabulón, Capricornio. Rubén, Acuario y José es Piscis. Es posible que los datos anotados en este escrito pudieran ser cuestionables, pero lo que me parece maravilloso es la manera de escudriñar en el firmamento y hacer las comparaciones de la vida cotidiana, y así llegar al resultado anotado.

lunes, 14 de julio de 2014

Una comedia de equivocaciones

Si sirves, si sirves
Los resbalones
Equivocarse provoca muchas veces los conflictos más difíciles de controlar, tantos como sinónimos encontramos en el diccionario, tales como: Resbalones, traspiés, deslices, pifias y más, lo cual se parece mucho a lo que ocurre en el teatro cuando alguno de los actores presenta problemas de concentración, es cuando una palabra se olvida en el escenario y se tiene que recurrir a sinónimos o simplemente a “morcillas”, recursos teatrales que resuelven de momento las equivocaciones.
En la vida diaria ocurre con mucha frecuencia esa comedia de
equivocaciones, cuando en el engranaje social se equivoca alguno de sus personajes, se recurre a la búsqueda de un “culpable” porque nunca podemos aceptar en su totalidad que somos nosotros mismos los culpables en el escenario social al que pertenecemos, solo por aprovechar el momento del fútbol que se vive, al momento de escribir esto, describo una de las “justificaciones utilizadas” cuando el seleccionado de México resultó eliminado de Brasil 2014.
Se dijo que el técnico estratega de la selección se equivocó en las
medidas tomadas al final del partido que le mantenía victorioso, que además el árbitro mostró una tendencia a favor del contrincante, que fulano se confió y eso causó la derrota, en fin, el número de justificaciones resultó excesivo y tal vez incongruente, pero en ningún momento se comentó que la causa principal es, la carga histórica de México y los mexicanos y de muchos países latinoamericanos.
En México, me temo que lo que se debe revisar es “la historia oficial” de los últimos 300 años de manera profunda, nos han obligado a creer en héroes que fueron traicionados, fusilados y hasta tratados como traidores a la patria, una historia oficial que ha sido implantada como una religión que dista mucho de una realidad congruente, pareciera que la historia oficial se encuentra en franca competencia con la religión oficial implantada desde los
más de trecientos años en que se consumó la conquista de estas tierras.
Hasta el presente siglo encuentro autores que han tratado de exaltar la figura de muchos personajes que por desgracia no aparecen como grandes personajes, ya que están fuera de la historia oficial, pero considero que estamos en el principio de una evolución, el principio de la creación de una identidad que tanta falta le hace al país, pero lo que todavía no se toca es lo referente a una nueva constitución política, una constitución actualizada ya que la que existe fue muy
buena en el siglo pasado, hoy las condiciones son distintas.
En el siglo pasado era necesario que el estado se hiciera cargo de una paternidad de gobierno controlando todo, desde luego con tintes democráticos, hoy día, ya se puede establecer una verdadera democracia que estimule la libre competencia, que los monopolios dejen de funcionar como tales, que “la propiedad de aire, suelo y subsuelo” deje de ser propiedad intocable del estado y que la libertad de empresa y la libertad de comercio se
conviertan en una realidad, que los capitales de todo el mundo puedan invertir en el país creando fuentes de producción, acordes al consenso mundial y de esa forma erradicar la fábrica de pobres, utilizada como bandera de partidos políticos, mostrándose sin escrúpulos.
Que las reformas tan mencionadas no queden sujetas a la voluntad de colores políticos, que retrasan el avance social y que es más
importante que ellos, los políticos, de vez en cuando nos pregunten qué es lo que en verdad necesitamos, que es en verdad lo que pensamos y que es en verdad lo que le hace falta al país y con ello, erradicar por fin y por siempre la comedia de las equivocaciones que debe estar cumpliendo cuatro siglos, y nuestros hijos dejen de sentir que somos un pueblo de perdedores, que solo estamos a un paso del triunfo, de manera que nuestros sucesores, trabajen libremente como arquitectos del nuevo México, triunfador en todos los terrenos.