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sábado, 22 de marzo de 2014

Libertad completa

Si sirves, si sirves
Libertad completa o completa libertad, la realidad es que nos necesitamos unos a otros, pero, ¿cuál será la libertad completa?, desde el momento en que dos personas se reúnen, asumen derechos que respetar, pudiera no existir la libertad completa, obligación de respetar derechos ajenos es un derecho que procede de la naturaleza. Estos conceptos me sorprendieron durante una “reunión amistosa” hace muchos años, donde comprendí el asunto de la comunicación entre este mundo y el otro.
En efecto, lo que hasta ese momento era una fantasía casual en el cine o en las novelas, me produjo una especie de curiosidad nunca antes observada, comprendí que se trataba de algo totalmente distinto a todo cuanto había conocido, un grupo reducido de personas, formaba un circulo alrededor de una mesa, una señora, mantenía los ojos cerrados, pero contestaba cuanta pregunta le dirigían los asistentes, el lugar donde esto ocurría de ninguna manera era lujoso, más bien sencillo, sin embargo, lo que allí se trataba, suministraba un gran paquete de conocimientos que hablaban de: Libertad y esclavitud, pensamiento y consciencia, libre albedrío y fatalidad, además de porvenir y una serie de asuntos fascinantes.
Se trataba de una comunicación entre esas personas y otras que hablaban por medio de esa señora que permanecía con los ojos cerrados, luego, alguien pregunto: ¿Existen hombres que están condenados por la naturaleza a ser propiedad de otros? Y de inmediato contestó la voz de la señora que dijo: Cualquier sujeción total de un ser humano es contraria a la ley divina, la esclavitud es un abuso de fuerza, que desaparece con el progreso, como emigrarán poco a poco todos los abusos. La esclavitud forma parte de las costumbres de algunos pueblos, algún día se conseguirá que todas las personas realmente se vean como hermanos.
Me explicaron que el evento en el que me encontraba se denominaba “meditación espiritista” que se ha practicado desde tiempos remotos, inicié entonces una investigación seria y encontré infinidad de contenidos que de ello hablan, inclusive se encuentran a la venta en muchos mercados en el mundo, por todos los medios a nuestro alcance, pero como accidentalmente estaba interrumpiendo la actividad, decidí guardar silencio, a partir de ese momento los asuntos comentados dieron un giro entre el bien y el mal.
Habla entonces la señora con los ojos cerrados, “el mal siempre es mal y todos sus sofismas nunca lograrán que una mala acción se convierta en buena; pero la contribución del mal es concerniente a los medios que se tienen a mano al entender lo sucedido, el que saca provecho de la ley de esclavitud es siempre culpable de una violación de la ley natural, pero en esto, como en todo, la culpabilidad es relativa, habiendo llegado la esclavitud a ser costumbre en algunos pueblos, el ser humano ha podido aprovechar de buena fe una cosa que le parecía natural, pero desde su razón, desenrollada o ilustrada, sobre todo por las luces de la educación, le ha hecho ver en el esclavo un igual suyo”.
En la humanidad existe una desigualdad natural sobre las aptitudes, en
consecuencia, suele colocar a ciertas razas humanas bajo la dependencia de otras, transfigurada en “servidumbre”, pero por fortuna existen casos en los que se ha abolido esa práctica, elevando a sus empleados a nivel de seres humanos, más o menos iguales, con derechos similares, pero lo mejor es que le han dado a esas personas la libertad de pensar, pues, mediante el pensamiento, el ser humano disfruta de una libertad sin límites, lo más importante es que se convierte en un ser responsable de lo que piensa.
Ahora va a conocer otra cualidad, la libertad de consciencia, como pensamiento íntimo, propiedad absoluta de todos los seres humanos, comprenderá que “el que ha hecho” todo lo que existe, “arregla las cosas con leyes naturales” y los seres humanos arreglan las cosas con leyes humanas, claro, con el riesgo que ello implica, cuando se diseñan interferencias a la libertad de consciencia o libertad de pensamiento, obligando a sus iguales a comportarse de un modo distinto al que piensan, convirtiéndolos en hipócritas, es cuando los conflictos crecen.

Desde aquí, ahora y para siempre, no me cansaré de elevar una plegaria en honor a la libertad completa, la libertad de consciencia y  la libertad de pensamiento, de tal suerte que la experiencia vivida con la práctica del espiritismo, con fines de estudio, abrió un abanico de luz en el conocimiento de los seres humanos aquí y después del viaje obligado, llamado muerte, el espiritismo ha dejado una huella indeleble en mi consciencia, me permite comprender abiertamente mi libertad de pensar, esto es, mi libertad completa.

miércoles, 29 de enero de 2014

El otro mundo

Si sirves, si sirves
Los comentarios en torno al asunto, vida y muerte es enormemente fascinante, cada persona comenta esto por medio de análisis que ha escuchado, pero cuando se le presenta un hecho paranormal, por sistema se aterra y manifiesta un temor exagerado que nada tiene que ver con una realidad, más bien lo que la gente recuerda, es aquello que los productores de cine han querido que sea el mundo de la vida y de la muerte, el mundo de la parapsicología o mundo paranormal.
Desde hace muchos siglos el ser humano ha tratado de escudriñar en
ese mundo que no advertimos o que no percibimos con la facultad de la vista, sin embargo, existen maneras distintas de percibir fenómenos desconocidos, pero en realidad nada tienen de desconocidos, trataré de relatar a ustedes algunas experiencias vividas, que impiden negar la existencia de ese otro mundo, del que siempre han hablado nuestros antecesores con cierta tibieza, tal vez por el riesgo que significa el hecho de que muy pocas personas lo aceptan como una realidad.
Si acudimos a los escritos antiguos, descubriremos que nunca se ha negado la existencia de ese otro mundo, supongo nada tiene de aterrador, lo que sucede es que a través del tiempo el asunto vida muerte, se ha utilizado como herramienta de control social, es muy sencillo hacer que el ser humano le tema a ese otro mundo, porque siempre se le ha dicho que su mal comportamiento en esta vida le abre las puertas de un infierno, no imagino exactamente como puede ser, salvo lo que los novelistas de antaño o lo que las religiones utilizan en su favor.
Alguien sentenció que por mi manera de vivir es, tengo asegurado un lugar en ese infierno y que permaneceré entre el fuego por toda la eternidad, desde luego que pregunté ¿exactamente a que se refieren cuando afirman que voy a permanecer en el fuego? he firmado en el testamento, que a mi muerte, una persona que se dedica a esos menesteres, se encargará de incinerar este cuerpo y derramar las cenizas en un lugar que permanezca verde la mayor parte del año, pudiera ser que obtenga el privilegio de seguir de cerca el destino de este cuerpo que tantas delicias me ha permitido disfrutar.
Tal vez este tipo de reflexiones me incitaron a tratar de investigar cuanto se ha escrito, relativo a la vida y muerte de los seres humanos, me condujo entonces, a platicar con personas que se dedican a comunicarse con “entidades” que han vivido en este mundo, por medio de otras personas que manifiestan la facultad de prestar su cuerpo, con el fin de que dichas “entidades” del otro mundo, revelen abiertamente sus inquietudes, pero más que nada ese efecto se ha
utilizado de manera fanática solicitando soluciones a problemas frívolos.
Asombro tremendo experimenté por la gran cantidad de textos que de esto hablan, en todos los idiomas y en todos los tiempos, me entregué emocionado durante más de treinta años con bellos escritos, otros no tanto, a tal grado que disfruté generosamente infinidad de conversaciones por medio de algunas personas que “prestan” su cuerpo y permiten que las “entidades” del otro mundo hablen con quienes nos encontramos en este mundo.
En el caminar en estos terrenos, encontré a una persona con mínima preparación académica que sin propiciar ambiente alguno me indicaba que  Don Diego intentaba comunicarse conmigo y simplemente ella, la amiga que me permitía esa comunicación, cerraba sus ojos, y en cosa de 30 segundos me encontraba conversando con Diego, la verdad es que nuestra conversación resultaba por demás fascinante y rica en conceptos que tal vez, poco a poco podamos describir por este medio.
Sesiones de dos y hasta tres horas eran muy magníficas, en lugar de preguntar cómo resolver mis problemas, traté siempre de entablar una comunicación, tal como se lleva a cabo en una tertulia de estos tiempos, o parecido a una charla de café, de tal suerte que pude obtener datos muy importantes, aún sin planear abiertamente, eso me colocó indudablemente en un lugar de privilegio y tengo muchas experiencias que deseo compartir poco a poco con ustedes.

Quiero cerrar este asunto por el momento, refiriendo que incluso disfrutamos algunas veces nuestra conversación en compañía de una botella de tequila, porque deseaba seguir disfrutando de esa bebida en donde ahora se encuentra, supongo que es válida esta redundancia, ya lo explicaré y debo adelantar que hoy día existen escritos que de esto hablan abundantemente, demostrando que la conexión entre este mundo y el otro, nada debe extrañarnos.