Por: Julio Torres.
Una de las veces que
me vi obligado a hacer “cola” en el supermercado, el cajero dice a una señora
mayor que debería traer su propia bolsa de la compra porque las bolsas de
plástico son dañinas para el medio ambiente.
La señora pide
disculpas y explica: Es que en mis tiempos no pensábamos en la ecología.
El empleado
contesta: Ese es el problema que tenemos ahora. La generación de ustedes no se
preocupó de preservar el medio ambiente.
La señora contesta:
Tiene razón, en aquellos tiempos no pensábamos en la ecología. En aquel
entonces las botellas de leche, de refresco y de cerveza se devolvían a la
tienda y la tienda las enviaba a la fábrica, donde las lavaban y esterilizaban
antes de llenarlas de nuevo, de manera que podían utilizar los mismos envases
una y otra vez, así los reciclaban de verdad, pero, es verdad, en aquellos
tiempos no pensábamos en ecología.
Subíamos y bajábamos
escaleras, porque no había artefactos mecánicos en todos los comercios y
oficinas, íbamos andando a la tienda en lugar de usar el coche de 200 caballos
cada vez que teníamos que recorrer dos manzanas, pero usted tiene razón, en
aquellos tiempos no pensábamos en ecología.
Entonces lavábamos y
reutilizábamos los pañales de los bebes, porque no los había de un solo uso,
secábamos la ropa en tendederos, no en máquinas que consumen mucha energía
eléctrica para secar la ropa, la energía solar y eólica la secaba
estupendamente, los niños usaban la ropa de sus hermanos mayores, no siempre
modelos nuevos, pero tiene usted razón, no pensábamos en ecología.
En aquel entonces
teníamos un televisor o un aparato de radio en cada casa, no un televisor en
cada habitación y un equipo de música de extremada potencia y el televisor era
de pantalla muy pequeña, ni pensar que existirían pantallas de tamaño superior
a las 50 pulgadas.
En la cocina
molíamos, batíamos y desmenuzábamos a mano porque no había aparatos eléctricos
que lo hicieran todo por nosotros y cuando enviábamos algo frágil por correo,
usábamos papel de periódico de fechas anteriores y arrugadas para protegerlo,
no contábamos con envoltorios de burbujas o "bolitas" de plástico.
En aquellos tiempos
no encendíamos un motor y quemábamos gasolina solo para cortar la hierba,
usábamos unas tijeras cortadoras que funcionaban a músculo, hacíamos ejercicio
trabajando y no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre pistas
mecánicas que funcionan con electricidad, pero usted tiene razón: en aquellos
tiempos no pensábamos en ecología.
Cuando teníamos sed
bebíamos en una fuente, en lugar de usar vasos y botellas de plástico cada vez
que queríamos beber agua y recargábamos las plumas de escritura con tinta, en
lugar de tirarlas y comprar otras nuevas y cambiábamos la hoja de afeitar en vez
de tirar a la basura toda la maquina solo porque la hoja ya no corta, así que
entonces no pensábamos en la ecología.
En aquellos tiempos
la gente usaba el tranvía o el autobús y los niños iban a la escuela en
bicicleta o andando, en lugar de usar a su madre como un servicio de taxi
disponible las 24 horas.
En cada habitación
teníamos un enchufe, no una batería de enchufes para alimentar una docena de
artefactos y no necesitábamos ningún aparato electrónico que enviara señales de
satélite a kilómetros de distancia para encontrar la pizzería más cercana, así
que es lamentable que la generación actual critique lo tontos que éramos los
viejos por no pensar en la ecología en nuestros tiempos.
Todo lo anterior lo
dirijo a todos aquellos “listos” que intentan darnos una lección sobre
ecología, espero haber actuado durante mi vida de manera correcta sin aprender
de ecología.
Tal vez la materia
ecología sea hija legítima de este siglo, porque la materia reciclado me temo
que de momento es una fantasía que las generaciones por venir criticarán como
ahora lo hacen con mi generación.
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