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lunes, 18 de julio de 2011

Servir de consejero


Por: Julio Torres.

El espíritu de servicio es uno de los atributos más importantes en la vida de todo ser humano, muchas veces he escrito la frase que alguien me enseñó alguna vez: “si sirves sí sirves”

Tratamos de compartir lo que sabemos, pero entendemos que es nuestro saber y no el de otros y sufrimos, porque deseamos todo lo bueno para nuestros seres queridos.

Amamos, pero mostramos cierta dictadura que hace daño, perdonamos, pero desde nuestro punto de vista, como si fuéramos superiores a todos, la imparcialidad no aparece por ningún lado.

Muchas veces manifestamos pasión, aunque sea un instante, y pensamos que es amor, sin tomar en cuenta lo que en realidad opine cada uno de los miembros o todos en pleno.

Sentimos dolor cuando mostramos injusticia, pero no odiamos, exaltamos las virtudes de cada miembro de la familia y entendemos que no existe vínculo más fuerte que la familia.

La imparcialidad con nuestros seres queridos es lo que permite la integración de todos los parientes que componen nuestro árbol genealógico y eso es lo que podemos definir como amor familiar justo y perfecto.

Mil defectos tenemos, pero lo deseable es que seamos conscientes de ello y tratar de suavizarlos o quitarlos, lo cual se consigue con virtudes propias o adquiridas.

Es posible amar a quien nos daña, la condición es que no se busque el poder ni la gloria porque debo entender que ese poder y esa gloria simplemente no me pertenecen hoy.

Qué difícil resulta el conocerme a mí mismo, quizás dividiendo los asuntos pasionales de los intelectuales sea el principio activo para conseguir entender como soy, y de esa forma poder servir a quien solicite mi servicio.

Para que una persona en verdad se sienta dueño de sí mismo, es necesario que se conozca ampliamente y solo se puede lograr observando constantemente sus actitudes en todo tiempo y lugar con honestidad.

Es muy fácil llenarnos de falsas ideas sobre nuestra persona o sobre nuestra forma de ser, y esto no está supeditado a la cultura, religión o profesión, es necesario poseer una verdad personal.

Auto observación es la clave, el conocerse a sí mismo parece difícil pero no lo es, nada conocemos ni dentro ni fuera si no ejercitamos la observación.

Un hecho de gran trascendencia parece estar escondido por allí, como si la humanidad estuviera dormida en un sueño similar a una pesadilla y lo peor es que afirmamos que creemos conocernos a nosotros mismos.

El problema radica en la interrogante que el mismo problema presenta, ¿Cómo hacer que despierten las personas? ¿Cómo decirles que están dormidos?

El espíritu de servicio es la única formula capaz de lograr que a todos los niveles y en todos los ámbitos se haga conciencia de la necesidad de servir: Si sirven tus consejos, sí sirves.