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jueves, 9 de junio de 2011

Amistad y virtud para servir

el que sirve si sirve

Por: Julio Torres

La amistad y la virtud se pueden manifestar en todo momento, y no es necesario solo practicarlo dentro de recintos especiales para ese fin, como pueden ser los templos religiosos de cualquier ideología.

Son muchos los atributos que mostramos en determinados momentos como son: la prudencia, diligencia, moderación o discreción, solo para exaltar la amistad y la virtud.

Los atributos mencionados resultan indispensables, en la práctica de la fraternidad, que sugiere ayudar con cordialidad en proporción a las posibilidades, a quien requiera de nuestra ayuda.

Es importante corregir las faltas con suavidad en toda situación, aún cuando se trate de personas que carecen de todo, y ayudar en la solución de los problemas con buena voluntad.

Una práctica que debía tomar fuerza es cuando alguna persona es calumniada, lo cual ocurre con mucha frecuencia, quizás porque las leyes no son perfectas, en esos casos se hace necesario vindicar su opinión y surgir en su defensa.

Los efectos útiles de la institución masónica por antigua y honrosa sugieren hacer bien a todos y adoptar una actitud benevolente, liberal y filantrópica.

Una amistad verdadera y fuerte solo se consigue siguiendo los lineamientos anotados arriba, mucho es lo que se tiene que trabajar para cumplir fielmente con la amistad y la virtud.

Es posible que la virtud se pueda manejar aislada de la amistad, pues se dice que una persona es virtuosa por si misma y que no requiere de ningún otro atributo, sin embargo la virtud necesita de la amistad, de otro modo quien va a definir que se es virtuoso.

La diligencia, la prudencia, como coadyuvantes de la virtud, solo obtendrán la manifestación adecuada si se aplican con moderación y discreción.

Cuando la vida nos permite servir a nuestros semejantes, muchas veces se piensa que se trabaja inútilmente y que se han gastado las fuerzas en vano, pero debemos recordar que esas son obras que están con el gran arquitecto del universo.

La recompensa es el cariño y la estimación de quienes ha sido beneficiado por nuestros buenos oficios y el mejor deseo es que vivamos en estrecha unión, que la paz more entre nosotros y nos una la fraternidad eternamente.

La moraleja será entonces: aplicar tolerancia y amor a nuestros semejantes, con la protección y ayuda que sea necesaria para que la amistad y la virtud cumpla con le función de servicio.

Aunque no lo parezca, todos los conceptos aquí vertidos se hacen necesarios en el mundo real, para que las cosas funcionen en bien general de la humanidad.