miércoles, 25 de septiembre de 2013

Quiero regresar



El tema del regreso a esta vida siempre ha provocado polémica mediante la premisa de que nadie conoce a alguien que haya regresado como lo definen algunas disciplinas, sin embargo no deja de ser un tema apasionante el hecho de imaginar que pudiésemos regresar y con ello tratar de corregir lo que en esta oportunidad de vida no se cumplió de acuerdo a las expectativas, es por eso que en este momento me propongo relatar a ustedes lo que pienso al respecto.
Personalmente me niego a pensar que al morir todo se pierda, todo termine o simplemente mi historia se olvidará y no así la de los personajes históricos que perduran a veces por siglos,
pero entonces la pregunta sigue en pie, porqué ellos sí y yo no, que fue lo que determinó que yo no trascendiera, o es que ¿ellos fueron fabricados de otro material?, considero que muchos de quienes esto lean pensaran lo mismo que yo en este momento, algo debe ocurrir, me resisto a aceptar que el mundo es así y que no existe manera de reclamar.
Recuerdo que desde mi niñez acaté los lineamientos que la religión materna me indicaba, pero siempre me hacía la misma pregunta: ¿Por qué a mis vecinos se les concedían tantos privilegios y a nosotros ninguno? Y en verdad su comportamiento no era diferente al mío, tal vez mi comportamiento era mejor que el de ellos y sin embargo en casa no gozábamos de privilegios sencillos como juguetes o lo mínimo necesario en alimentos.
Por un lado algunas disciplinas aseguran que el cuerpo humano es una especie de cárcel ya que no podemos salir y regresar a voluntad y además nos inculcan la aceptación sin derecho a protesta de la suerte de vida que nos ha tocado porque así lo determinó el creador de todo, y eso también me obliga a pensar que es injusto, pareciera que la vida es un juego de azar donde unos resultan afortunados y otros no, como si algunos hubiesen llegado temprano a la repartición de bondades y por alguna causa yo me retrasé.
La pregunta es: ¿Por qué a mi vecino todo lo que emprende le resulta favorable? ¿Qué es lo que he hecho mal? Y las respuestas no aparecen por ningún lugar, y
vuelvo a preguntar: ¿Cómo supo mi vecino lo que debía hacer exactamente?, es que ¿alguien se lo dijo? ¿Quién es su consejero? ¿Por qué yo no consigo un consejero similar? Estas y muchas más preguntas surgen de manera automática y reitero, no creo ser el único que presente estas dudas y las respuestas que encuentro me obligan a ejercer un acto de fe que dividen el camino hacia la reflexión.
La aceptación de la voluntad divina la respeto, pero no estoy de acuerdo, pareciera que me he equivocado todo el tiempo en las decisiones que he tomado en cada uno de los asuntos emprendidos, puede ser que en realidad nunca comprendí totalmente lo que en la enseñanza académica me proporcionaron, pero tampoco escuché alguna voz que me indicara que el camino estaba equivocado o simplemente no quise escuchar las voces, lo que pudo provocar la ausencia de triunfos necesarios en mi proyecto de vida.
Puedo asegurar que siempre he hecho las cosas buscando el bien y la tranquilidad de mis seres queridos y la de mis amigos, es evidente que en ese caminar me he equivocado, tal vez las circunstancias trazaron el camino tomado causando el retraso del triunfo, pero entonces: ¿Qué es lo que hacen quienes si triunfan? ¿Quién les ayuda a comprender los mensajes? ¿Cuál es la mecánica utilizada en tal caso? Porque las oportunidades si se han presentado, pero sistemáticamente en un momento determinado resulto desplazado por eventos imponderables que me obligan a desistir o abdicar.
Debe haber respuesta pero no la encuentro, por lo que he decidido no preocuparme del asunto más de la cuenta y he llegado a la conclusión de diseñar “mi regreso” con la esperanza de corregir lo que en esta oportunidad no he sabido manejar, estoy convencido de que regresaré, estoy convencido de que a mi regreso me equivocaré menos, estoy convencido de que habrá alguna forma de comunicación que me permita escuchar con claridad el guion de mi próxima vida, estoy convencido de que cuando regrese, de alguna manera cumpliré lo proyectado de esta vida y por lo pronto me sigo preparando en el tema a la vez que solicito el perdón de quienes perjudique inconscientemente y declaro que las faltas cometidas nunca fueron con dolo o mala fe, creo que siempre se hay una nueva oportunidad, por eso quiero regresar.
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