martes, 24 de mayo de 2011

Servir al planeta o viceversa

Por: Julio Torres

Nuestro hábitat, o sea el planeta tierra, nuestra casa, la única que tenemos, está gritando: ya estuvo bien de perjudicar, es tiempo de buscar desarrollos tecnológicos que impidan la quema de hidrocarburos.

Las tragedias de Haití, Chile, España, México, Japón y tantas más, y los cambios climáticos que hemos padecido en los meses anteriores, no podemos pasarlos por alto así de sencillo, parece que nos grita, hagan algo o pronto me desquitaré.

Una cadena de televisión de México ha invitado por algunos años, a recolectar la basura para tratar de hacer de México un País limpio, es posible que esa campaña debiera ser permanente y  distinguirnos como pueblo limpio y educado.

Está demostrado que la basura es de los mayores contaminantes para el planeta, salvo claro,  en los países donde la basura es procesada de manera profesional, y el reciclado es una práctica permanente.

Nunca se atacan de manera formal, los programas de agua y alcantarillado que el principio lógico establece: si hoy utilizo un litro de agua, es necesario captarlo y enviarlo de inmediato a  donde se pueda procesar su purificación.

Se necesita que al recolectar la basura, de inmediato se proceda a separar, y recuperar lo recuperable, de esa recuperación algo se destinará a la industria del abono para los campos de producción agrícola y para alimento de animales.

Si revisamos la evolución de los países que participaron en la segunda guerra mundial, todos ellos se entregaron al aprovechamiento de lo recuperable, y actualmente ocupan los primeros lugares social y económicamente.

Otros gobiernos se convirtieron en propietarios y regidores de la producción, distribución y comercialización industrial mediante un enjambre burocrático, que solo pensó en subsidiario de todo.

Miles de años han pasado y seguimos tratando de encontrar la mejor forma de gobierno, que satisfaga las necesidades  de los ciudadanos de la mejor manera, aunque con ello consigamos hacer más daño a nuestra casa.

La invitación es: Escuchemos la voz de nuestro planeta, por lo pronto es el único habitable, parece que de momento no existe lugar apropiado para cambiar de domicilio.

Podemos tratar de imitar a la televisora que promueve la limpieza y podemos comenzar por limpiar nuestro entorno social, comenzando por la familia.

Luego podemos continuar convocando a los vecinos de al lado, a los de la manzana y poco a poco a los vecinos de la colonia o barrio, como se le conozca en cada país.

Cuando las campañas son a favor de nuestro medio ambiente, vale la pena el esfuerzo por pequeño que sea, y agregaría, invitar a nuestros hijos a evitar arrojar la envoltura de las golosinas o el envase desechable en cualquier lado o por la ventanilla del coche.

Si hoy y solo por hoy, evitamos tirar basura en cualquier lado, también solo por hoy, serviremos como debe ser a nuestro planeta, “si sirves, sí sirves”.

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