martes, 31 de diciembre de 2013

Seguridad, llave mágica

Si sirves, si sirves


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La seguridad es la llave mágica del progreso, de la felicidad, de la riqueza, de la ventura, de la convivencia humana, de la confianza en los seres humanos, del goce de las bellas artes, del goce de los espectáculos, también significa disfrutar de un buen fin de semana, la reunión familiar, el noviazgo, en fin, la seguridad promueve la prosperidad, la bonanza y todo aquello que usted imagine, pero la inseguridad nos arrebata lo anotado y mucho más y nos transforma, es como esos días brillantes que inesperadamente transmutan al día más gris de nuestra existencia.
La falta de seguridad produce también los fenómenos sociales, a veces
indescriptibles, donde vemos niños que en lugar de jugar, desarrollan actividades de adultos y muchas veces hasta denigrantes, resulta imposible proteger a esos niños porque el solo hecho de intentarlo puede significar la pérdida de nuestros bienes o de nuestras persona y entonces corremos el riesgo de convertirnos en parte de la estadística de lo que tratamos de proteger, los bienes entonces han de transformarse en los males que permaneciendo ajenos al dolor humano a la vez nos protegemos.   
Los niveles extremos de la falta de seguridad se presenta otras veces con el robo de la niñez de muchos seres que ni siquiera son capaces de razonar lo que es bueno y lo que es malo, de tal manera que, obligarlos a portar una arma que a todas luces
vemos que es exclusiva de las fuerzas armadas nos coloca en la peor de las
inconsciencias y todo porque no somos capaces de proporcionarnos una verdadera seguridad, como principal oficio de quienes gobiernan pues nada justifica que incumplan con la base fundamental de su razón de ser gobernantes, puesto que un pueblo seguro es un pueblo que produce lo necesario en función de las necesidades sociales, el secreto es quizás hacer leyes que permitan a cada uno dedicarse a lo que sabe hacer sin olvidar a los niños que representan el futuro inmediato.
La mirada triste durante la falta de seguridad simplemente desaparece cuando logramos que los niños rían, mostrando la alegría a que tienen derecho, es fácil lograr esa sonrisa si ocupamos nuestro tiempo a favor de la seguridad social, tal pareciera que no somos capaces de fortalecer nuestra sociedad con eventos tan simples como son la convivencia social que nuestros padres desarrollaron ante la carencia de tecnología sofisticada, esa tecnología que cada vez convierte la vida en un evento virtual y cuando pedimos convivencia resulta que son muy pocos los
niños y jóvenes capaces de intercambiar experiencias cotidianas a menos que se toquen temas de tecnología actual, no imagino como serán los tiempos por venir porque estoy más cerca del final de mi vida, sin embargo, creo que volviendo a la llave mágica de la seguridad, el futuro será maravilloso.
La seguridad como llave del progreso, la seguridad como actividad fundamental de quien ejerce el poder ejecutivo y que cada ciudadano se dedique a lo que sabe hacer, que se dedique a la profesión aprendida,
que quien sabe de la producción de alimentos sepa que su patrimonio está perfectamente protegido junto con su familia, lo que redunda en alta calidad en los productos del campo pues sin ellos la sociedad sucumbe, que quien sabe fabricar muebles dedique todo su tiempo y esfuerzo a perfeccionar de sus productos, lo mismo quien tenga la habilidad del comercio junto con los especialistas en cada materia, pero punto fundamental es que el poder ejecutivo en cada nivel sea capaz de proteger sus propiedades e instrumentos de producción así como a su
familia, que los niños puedan salir a la calle con seguridad, que los sitios de diversión admitan a cualquier ciudadano con la premisa de que sus bienes y personas reciben la protección adecuada y que todos, absolutamente todos los encargados de la seguridad rindan cuentas a satisfacción de quienes los eligieron, que nada empañe su proceder y entonces, solo entonces, la llave de la seguridad se convertirá en efecto en la llave mágica de la vida en sociedad.

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martes, 10 de diciembre de 2013

Soberanía



La soberanía se comprende como el poder de dictar leyes y hacerlas efectivas, bajo la promesa de legislar y administrar justicia con imparcialidad y equidad, pero eso es posible solo, si antes se busca ser un juez justo y perfecto, con las herramientas que la vida nos proporciona desde el principio.

Sugiero emplear consciencia en la actuación cotidiana, por medio de una personalidad coherente en seleccionar los mejores mecanismos en favor de los semejantes, aplicando excelente curiosidad, con el único fin de remediar los males de la familia primero, luego los del entorno con el ejemplo y quizás, alguien quiera imitar el procedimiento y poco a poco se repitan hasta lograr que cada uno cumpla con sus deberes y puedan gozar de los derechos que les corresponde.


La soberanía de ninguna manera se encuentra fuera del ser humano porque es un derecho y como todo derecho deriva de las facultades inherentes a la naturaleza humana, la soberanía es su propiedad, que es lo mismo que sucede con la verdad que no es patrimonio de alguien en particular, la verdad pertenece a la asociación humana.

Algunos autores afirman que cada ser humano tiene un derecho igual a concurrir al ejercicio de esa soberanía porque es parte de la asociación humana, por lo tanto, resulta indivisible, imprescriptible e inalienable, de tal suerte que la asociación humana resulta ser un gran taller de producción establecido con el objetivo del bien común, al cual cada uno contribuye según sus medios.


Podemos definir en tres tipos los derechos humanos: Naturales, civiles y políticos, los naturales pertenecen a todo ser humano, son imprescindibles, solo la fuerza le priva de ellos, nunca la justicia, los derechos civiles dependen de las leyes nacidas de sus necesidades propias, o de los usos y costumbres, y los derechos políticos solo pueden corresponder a lo que la asociación humana determine, pues de su uso bueno o malo, depende su existencia.

La justicia y la equidad nos aconsejan hacer que desde el primero hasta el último ser humano goce de los derechos naturales y en función de los derechos civiles se dice que quien no conoce las leyes de su país precisa ser representado en juicio por un apoderado y la distribución de los derechos políticos exige mayor discernimiento con la idea de evitar los intereses encontrados evitando así ofender a la justicia ni faltar a la equidad.

La soberanía entonces nos abarca a todos, gobernantes y gobernados, tarea del gobernante es defender al débil contra el fuerte, velar por la salud del gobernado, proteger el presente sin comprometer el futuro y no tratar de administrarlo todo, pues no hay mejor gobierno que el que no se ve gobernar y la tarea del gobernado, cumplir sus deberes y luego exigir sus derechos.

Jean Bodin afirma que la soberanía es el derecho que tiene el pueblo a elegir a sus gobernantes, sus leyes y a que le sea respetado su territorio. Según esto, habría que considerar que el derecho se tiene frente a alguien y porque alguien lo concede; en consecuencia, habría que convenir en que la soberanía, más que un derecho, es el "poder".


Porqué entonces en el mundo existen diferencias tan marcadas en el terreno social que pareciera un mal de todos los tiempos, según la clásica definición de Jean Bodin, recogida en su obra del año 1576 los seis libros de la república, soberanía y soberano es quien tiene el poder de decisión, esta definición muestra en síntesis la amplitud del concepto de soberanía, que como tal, ha perdurando a través de los tiempos, aunque no exento de variaciones a lo largo de la historia.


¿Será entonces tiempo de retomar conceptos como el de soberanía y revisar lo que hemos estado haciendo mal desde hace tantos años? Las diferencias sociales son diametralmente opuestas, pobres muy pobres y ricos muy ricos, habremos de recordar que un juez representa al soberano que todo lo vigila, con la obligación de dar a cada uno en todos los sitios y a todas horas lo que le pertenece, podemos comenzar con la imagen que vemos en el espejo y definir si somos soberanos, es decir, si existimos capaces de juzgarnos, si hemos dado a nuestra familia lo que le pertenece.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Obra maestra

Somos la obra maestra de la creación, por lo menos los sabios antiguos así lo declararon en su tiempo, comparaban las virtudes del ser humano con los actos instintivos de los animales en la manera como observaron la diferencia, calculaban los ilimitados recursos de la inteligencia al dominar la materia, diseñar leyes y emplearlas en su beneficio, fue entonces cuando gritaron: Somos la obra maestra de la creación.
Dios no puede habernos tratado peor que a los animales, dándonos la previsión de la muerte, es entonces cuando declaran que si a la vida material no sucediera una eterna, nada tendría sentido, quizás a eso se refiera el goce de nuestro pensamiento o nuestra alma, dicho razonamiento sería incompatible si no viniera de un poder superior que hace de nuestro cuerpo el templo en que reina una emanación de la divinidad, esa gran inteligencia que rige al mundo, como la mía al instrumento que me ha dado, soy hecho a imagen y semejanza de Dios.
Afirmo que soy soberano por mi libre albedrío y tengo derechos y deberes que debo respetar en mis semejantes. Así lo declararon los antiguos filósofos y sus ideas no tardaron en verse generalizadas y sostenidas por todos los pensamientos, pero exigían pruebas de la existencia del alma, este raciocinio en lugar de afectarse con la tecnología moderna, adquiere nueva fuerza, lo que puede calificarse como el carácter de la verdad.
Posiblemente esa verdad sea el resultado de la materia orgánica en acción, o viene de una fuerza particular, es como el movimiento de un  péndulo de reloj, movimiento que no existe por sí mismo sino que se mueve por medio de una fuerza aislada, pues jamás un efecto es superior a la causa, admitimos entonces que un cuerpo es un instrumento de una fuerza externa, como ejemplo podemos tomar el efecto del oído como instrumento de la audición, mas no la facultad de oír, el cerebro o los órganos de nuestra maquinaria son los instrumentos del alma o el pensamiento.
Conocemos el magnetismo, el calor, la luz y la electricidad como fuerzas materiales que solo son  modificaciones a distintas apariencias de un éter
universal, fluido que comprendemos por medio de nuestra inteligencia, esos efectos de calor o luz y el resto no puede ser análoga de la materia, es distinta y por eso se le define como fuerza inmaterial ya que nunca se destruye aunque desaparezcan los cuerpos que las representan, por lo que esta idea la concluyo afirmando que es la inteligencia quien domina los efectos caloríficos, eléctricos, luminosos y magnéticos, demostrando que no viene de la materia que es transformable.
Los actos de conciencia que instintivamente nos hacen distinguir lo bueno de lo malo y lo justo de lo injusto, apreciados por la razón, elevan el alma a su divina esencia, a su creador, y nos convencen que el alma es un destello divino, que ha
venido de esa divinidad y que a ella ha de refugiarse, de tal suerte que la inteligencia y el instinto superior se reúnen y demuestran que el alma existe y que a esa alma se debe el pensamiento.
Es lo mismo que comprender una atracción que no atrae, una sensibilidad que no se siente o una fuerza sin origen o punto de partida, porque, si las fuerzas materiales, al destruirse los cuerpos vuelven al seno de la naturaleza de donde salieron, el alma y el poder intelectual de los seres humanos retorna al seno de su creador, “la inteligencia infinita”, demostrando que en verdad somos una obra maestra, una obra divina que es la causa y el efecto, la manera de hacer las cosas, que finalmente se convierte en el legado a las generaciones futuras.

martes, 8 de octubre de 2013

Imaginación creadora

La imaginación es lo que nos distingue del resto de las especies vivas, la imaginación es el resorte generador de las ideas que por fortuna parece no tener fin pues han transcurrido millones de años y seguimos imaginando, tal vez como si cada día el mundo comenzara por la mañana con el maravilloso espectáculo que nos ofrece la naturaleza de la creación, dibujando paisajes o figuras quizás nunca antes vistas por cada uno de nosotros pero que siempre han estado allí, solo que no se habían cumplido los tiempos adecuados que nos permitieran disfrutar de ese maravilloso paisaje.
Desde las cosas pequeñas como
una calabaza que con alguna intervención curativa y mediante la imaginación, adquiere una fisonomía totalmente ajena a su naturaleza, adquiriendo de momento y quizás por el resto de su permanencia, una fisonomía totalmente distinta al proyecto natural de su creación y claro, sin perder belleza, puesto que ahora se convierte en artículo de ornamento alusivo a las fiestas a celebrar en algún lugar cercano o lejano.
Semejante al mensaje del “camino amarillo” que nos indica el trayecto que debemos seguir, cuando buscamos al mago de oz que a falta de alas nos vemos precisados a recorrer en la búsqueda de la felicidad que la vida nos tiene reservada sin siquiera saber de qué se trata, pero algo dentro de nosotros indica que cada día y cada instante, es fundamental recorrer ese camino amarillo que por obligación habremos de seguir, porque muchas cosas buenas encontraremos en la búsqueda de nuestro sueño y con ello nuestra felicidad.
A través del tiempo, los seres pensantes como nosotros que nos han precedido, imaginaron formas arquitectónicas maravillosas, cada una de ellas de acuerdo a la tecnología de su tiempo y en ese caminar, la imaginación hizo posible una evolución que se antoja llegada de otros mundos, pero la realidad es que el arte de imaginar no tiene límites, el arte de imaginar parece tan infinito como el universo que nos circunda, me pregunto
¿Cuántos años transcurrieron antes de descubrir que el lugar donde vivimos es en realidad como una esfera? y no como una plataforma sobre el “lomo” de una tortuga como lo afirmaban hace muchos años nuestros antepasados.
Hoy la tecnología nos permite prácticamente proyectar sobre una pared todo tipo de conocimientos, por medio de palabras e imágenes con movimiento, inclusive, nos impiden dudar de todo cuanto se
presenta, casi haciendo a un lado la imaginación que aplicábamos cuando leíamos en los libros los descubrimientos hechos por personas estudiosas en todos los temas, hasta hubo quien declaró que en el proceso de la escritura la imaginación y la memoria se confunden.
Hoy día es tan grande la escritura como lo que cada generación ha aportado en su momento, pareciera que no existe algo que alimente nuestro asombro, sin embargo, cuando por accidente vemos figuras humanas, o se creyera que vemos figuras humanas en circunstancias poco reales e intangibles, manifestamos no solo asombro, a veces hasta temor sin fundamento, nada nos puede hacer daño, salvo que lo permitamos.
La imaginación creadora ha sido el motor de vida del ser humano, con la imaginación creadora hemos conseguido los avances necesarios y hasta casi indispensables en la vida moderna, con la imaginación creadora la esperanza de vida se ha incrementado, aunque muchas personas se empeñan en reducir esa esperanza por medio de vicios y pasiones, fanatizándose en el consumo de productos nocivos, que deterioran esa esperanza de vida que nos han regalado tal vez como operarios de un proyecto divino, que nos cuesta mucho trabajo comprender, el día que se me termine la imaginación, buscaré la asesoría de un niño, seguro estoy que él me podrá obsequiar una dotación extra de imaginación creadora.

jueves, 3 de octubre de 2013

La propiedad privada

En el baúl de hoy encuentro algunos documentos que me hacer imaginar cuando los seres humanos caminaban de un lado a otro en busca de alimento, tal vez raíces o frutos que les permitían sobrevivir y cuando se terminaban esos alimentos emprendían el viaje hacia otros lugares en busca de esos alimentos conocidos, imagino en este momento que el asunto debió ser muy complicado pues mantener imágenes y sabores no era cosa fácil.
Durante las tormentas debieron estacionarse en distintos lugares y el permaneces varios días pudo haberles mostrado “accidentalmente”
el proceso de formación de alguna semilla y la sorpresa debió ser muy importante al descubrir cuanto se parecía la forma y luego el fruto a lo que antes buscaban trabajosamente con el fin de mitigar el efecto hambriento, a partir de ese momento me temo que nace la agricultura, a partir de ese tiempo la mentalidad nómada comienza a perder terreno y da paso al sedentarismo que conformará lo que hoy conocemos como sociedad.
El nacimiento del concepto familia adquiere gran relevancia pues
ahora ya no habrá necesidad de recorrer grandes distancias en la búsqueda de alimento, ahora nace la agricultura, ahora nace el gran movimiento social que se convertirá en “el parte agua” de la evolución humana, nace entonces “la propiedad privada” y cada familia colocará “marcas especiales” que delimitarán dicha propiedad que junto con el respeto mutuo cada familia producirá determinados alimentos y nace también “el trueque”, es decir, el intercambio de productos entre familias.
Al parecer en ese momento se ha descubierto “la felicidad” ya que establecida la producción y el intercambio de productos es que nace “el comercio” y paralelamente surgen las “necesidades” es decir, cada habitante de eso que ahora conocemos como “la comunidad” va a encontrar la habilidad que le ajuste y producirá aquello que sea necesario y ejecutará el intercambio de productos por alimentos y podemos pensar que esas personas que tanto sufrieron en la persecución de los alimentos, ahora han logrado la felicidad porque todo lo tienen al alcance de la mano.
Pero el ser humano también ha sido dotado de lo que hoy conocemos como “envidia” y resulta que una comunidad cercana escogió terrenos que no resultaron tan productivos como el que nos ocupa de la primera comunidad, entonces, el mecanismo más sencillo va a ejercer una “invasión”, esto es, un despojo de los bienes óptimos del vecino y hasta de sus propiedades que con tanto trabajo lograron delimitar haciendo caminar a los animales cuadrúpedos que dejan su rastro por medio de “mojones” o rastros fecales con su caminar diario en un sentido y otro con una precisión casi perfecta sin necesidad de utilizar un método de medida desconocido hasta entonces.
Aparece entonces el otro personaje de la sociedad, “el salvador”, el que va a “vender” protección al más débil, aquel que ha sido despojado de sus bienes solo por envidia, aquel que por circunstancias no conocidas entonces, ostenta un físico superior y más fuerte que el que se dedica solo a cultivar alimentos y a proteger a su familia, ahora surge la figura no solo del protector, sino del que se convertirá en gobernante que ofrecerá sus servicios de “seguridad” primero, luego los de “salud” pues en su recorrido por otras comunidades ha aprendido conceptos que logran mantener la salud más o menos aceptable y por ende surge la “educación” pues conoce muchas más cosas que quienes se han mantenido de manera sedentaria.
Seguridad, salud y educación resultan ser los objetivos principales de los gobernantes, que con el paso del tiempos se optimizan o se degradan de acuerdo a quien se coloque al mando de la sociedad que “protegerá” y la polémica se traslada hasta nuestros días en el sentido de calificar mejor a los sistemas tradicionalistas o a los republicanos, los años transcurren y se sigue pensando lo mismo ya que se han implementado sistemas sociales diversos y a la fecha resulta difícil decidir qué sistema es el mejor, como manifestando el complejo de Alicia, la duda en el camino a seguir.

Considero saludable hacer una reflexión de acuerdo a los acontecimientos recientes en todo el mundo, desde luego que cada país manifiesta su propio problema, pero luego resulta que algunos gobernantes temen aplicar la ley por temor a poner en riesgo el poder adquirido protegiendo “al malo” en lugar de proteger al que genera el ingreso que percibe por su “trabajo” en la silla de mando, sirva como ejemplo el agricultor que reveló la propiedad privada o la manera de proteger a su familia al descubrir la agricultura y que lamentablemente resulta ser el eslabón más débil de la cadena social.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Quiero regresar



El tema del regreso a esta vida siempre ha provocado polémica mediante la premisa de que nadie conoce a alguien que haya regresado como lo definen algunas disciplinas, sin embargo no deja de ser un tema apasionante el hecho de imaginar que pudiésemos regresar y con ello tratar de corregir lo que en esta oportunidad de vida no se cumplió de acuerdo a las expectativas, es por eso que en este momento me propongo relatar a ustedes lo que pienso al respecto.
Personalmente me niego a pensar que al morir todo se pierda, todo termine o simplemente mi historia se olvidará y no así la de los personajes históricos que perduran a veces por siglos,
pero entonces la pregunta sigue en pie, porqué ellos sí y yo no, que fue lo que determinó que yo no trascendiera, o es que ¿ellos fueron fabricados de otro material?, considero que muchos de quienes esto lean pensaran lo mismo que yo en este momento, algo debe ocurrir, me resisto a aceptar que el mundo es así y que no existe manera de reclamar.
Recuerdo que desde mi niñez acaté los lineamientos que la religión materna me indicaba, pero siempre me hacía la misma pregunta: ¿Por qué a mis vecinos se les concedían tantos privilegios y a nosotros ninguno? Y en verdad su comportamiento no era diferente al mío, tal vez mi comportamiento era mejor que el de ellos y sin embargo en casa no gozábamos de privilegios sencillos como juguetes o lo mínimo necesario en alimentos.
Por un lado algunas disciplinas aseguran que el cuerpo humano es una especie de cárcel ya que no podemos salir y regresar a voluntad y además nos inculcan la aceptación sin derecho a protesta de la suerte de vida que nos ha tocado porque así lo determinó el creador de todo, y eso también me obliga a pensar que es injusto, pareciera que la vida es un juego de azar donde unos resultan afortunados y otros no, como si algunos hubiesen llegado temprano a la repartición de bondades y por alguna causa yo me retrasé.
La pregunta es: ¿Por qué a mi vecino todo lo que emprende le resulta favorable? ¿Qué es lo que he hecho mal? Y las respuestas no aparecen por ningún lugar, y
vuelvo a preguntar: ¿Cómo supo mi vecino lo que debía hacer exactamente?, es que ¿alguien se lo dijo? ¿Quién es su consejero? ¿Por qué yo no consigo un consejero similar? Estas y muchas más preguntas surgen de manera automática y reitero, no creo ser el único que presente estas dudas y las respuestas que encuentro me obligan a ejercer un acto de fe que dividen el camino hacia la reflexión.
La aceptación de la voluntad divina la respeto, pero no estoy de acuerdo, pareciera que me he equivocado todo el tiempo en las decisiones que he tomado en cada uno de los asuntos emprendidos, puede ser que en realidad nunca comprendí totalmente lo que en la enseñanza académica me proporcionaron, pero tampoco escuché alguna voz que me indicara que el camino estaba equivocado o simplemente no quise escuchar las voces, lo que pudo provocar la ausencia de triunfos necesarios en mi proyecto de vida.
Puedo asegurar que siempre he hecho las cosas buscando el bien y la tranquilidad de mis seres queridos y la de mis amigos, es evidente que en ese caminar me he equivocado, tal vez las circunstancias trazaron el camino tomado causando el retraso del triunfo, pero entonces: ¿Qué es lo que hacen quienes si triunfan? ¿Quién les ayuda a comprender los mensajes? ¿Cuál es la mecánica utilizada en tal caso? Porque las oportunidades si se han presentado, pero sistemáticamente en un momento determinado resulto desplazado por eventos imponderables que me obligan a desistir o abdicar.
Debe haber respuesta pero no la encuentro, por lo que he decidido no preocuparme del asunto más de la cuenta y he llegado a la conclusión de diseñar “mi regreso” con la esperanza de corregir lo que en esta oportunidad no he sabido manejar, estoy convencido de que regresaré, estoy convencido de que a mi regreso me equivocaré menos, estoy convencido de que habrá alguna forma de comunicación que me permita escuchar con claridad el guion de mi próxima vida, estoy convencido de que cuando regrese, de alguna manera cumpliré lo proyectado de esta vida y por lo pronto me sigo preparando en el tema a la vez que solicito el perdón de quienes perjudique inconscientemente y declaro que las faltas cometidas nunca fueron con dolo o mala fe, creo que siempre se hay una nueva oportunidad, por eso quiero regresar.
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miércoles, 18 de septiembre de 2013

Fábrica de sueños

En mi baúl de recuerdos he descubierto algunas fotos de los años sesenta donde aparecen muchos personajes que en ese tiempo igual que yo, tratábamos de hacer realidad nuestros sueños en esa fábrica conocida como: Tele sistema Mexicano, muchos de ellos ya están ocupando su espacio en ese lugar, lejano o cercano, que la vida nos tiene reservado al final de los días, pero con la satisfacción del “deber cumplido”
Rogelio Moreno y Genaro Moreno, Nicho González, Gabriel Fernández y tantos otros personajes que mantuvieron la imagen de canal 5, desde luego sin olvidar a Chabelo, Bozo el payaso y me temo que el espacio no resiste la mención de todos ellos, pero que en mi mente guardo grandes recuerdos maravillosos como el de Jorge Zúñiga, locutor de canal 2 que siempre mencionó: “el canal 2 como el canal de las estrellas” y su legado subsiste hasta nuestros días.
Aquellos niños y niñas que hacían realidad las ideas plasmadas en la programación de canal 5 y que a la fecha desconozco su paradero, proporcionaron la frescura a ese “canal de los niños”, donde producíamos programas por el placer de hacer realidad nuestros sueños, como si el dinero no hiciera falta en nuestra vida cotidiana, eran tiempos maravillosos de la búsqueda de esos sueños, resultó ser la oportunidad de trabajar en lo que realmente deseábamos o nos gustaba, de un modo o de otro encontramos la felicidad que nos colocaba a la vanguardia de esos días, a estas alturas de la vida, poco importa el esfuerzo, la felicidad se consiguió trabajando en lo que nos gustaba.
Eduardo Charpenel, un locutor que literalmente “brincaba de un canal a otro” cubriendo infinidad de programas y lo hacía con una gran responsabilidad y
cantantes en ciernes que junto con nosotros buscaban su sueño y actores principiantes unos, experimentados otros, pero todos con la entrega necesaria que respondía a las expectativas del momento, aunque las jornadas de grabación se extendían prácticamente a toda la noche.
La tecnología de video grabación se lograba con cinta de dos pulgadas de ancho, en maquinaria enorme que requería manejo especial con ambiente frío a determinada temperatura y los recursos de edición de imágenes resultaba muy limitado, pero el placer de hacer televisión compensaba cualquier sacrificio, tiempos de nostálgico blanco y negro, las transmisiones en color se iniciaron en la segunda parte de la década de los sesenta.
Las cámaras de televisión que se utilizaban en esos días eran de dimensiones que hoy se antojan monstruosas, sin embargo, aunque pareciera que todo estaba en contra, nuestro entusiasmo no le reclama nada a los tiempos modernos en que un teléfono celular contiene todo un centro de producción que en ese tiempo ocupaba parte de un edificio, debo reconocer que me siento privilegiado de que la vida me haya regalado el placer de apreciar la evolución tecnológica.
Muchos de nosotros no logramos el triunfo deseado, lamento en verdad no recordar los nombres de muchos de ellos, lo que ocurre es que el tiempo así lo determina, pero afirmo que a todos los recuerdo con mucho cariño pues, los años que disfrutamos “jugando” a la televisión, logró que a la fecha me mantenga ocupado en los medios, tratando de transmitir mis experiencias a los jóvenes de hoy, que se encuentran cerca y otros no tanto y que mi pretensión se reduce a colocar sobre la mesa las experiencias vividas y que tomen lo crean que les es útil.
Muchos fueron los años vividos dentro de la televisión, tanto de entretenimiento como en la televisión educativa, mi deber entonces es transmitir lo aprendido, con la esperanza de que algo de ello sirva aunque solo sea parcialmente,
y que los errores que cometí, queden como muestra de lo que “no se debe hacer” con el único fin de que nadie se detenga en la búsqueda y fabricación de su sueño, cualquiera que este sea, como en la guerra, fabricar un sueño no es fácil, pero vale la pena el intento.