En mi baúl de
recuerdos he descubierto algunas fotos de los años sesenta donde aparecen
muchos personajes que en ese tiempo igual que yo, tratábamos de hacer realidad
nuestros sueños en esa fábrica conocida como: Tele sistema Mexicano, muchos de
ellos ya están ocupando su espacio en ese lugar, lejano o cercano, que la vida
nos tiene reservado al final de los días, pero con la satisfacción del “deber
cumplido”
Eduardo Charpenel,
un locutor que literalmente “brincaba de un canal a otro” cubriendo infinidad
de programas y lo hacía con una gran responsabilidad y
cantantes en ciernes que junto con nosotros buscaban su sueño y actores principiantes unos, experimentados otros, pero todos con la entrega necesaria que respondía a las expectativas del momento, aunque las jornadas de grabación se extendían prácticamente a toda la noche.
cantantes en ciernes que junto con nosotros buscaban su sueño y actores principiantes unos, experimentados otros, pero todos con la entrega necesaria que respondía a las expectativas del momento, aunque las jornadas de grabación se extendían prácticamente a toda la noche.
La tecnología de
video grabación se lograba con cinta de dos pulgadas de ancho, en maquinaria
enorme que requería manejo especial con ambiente frío a determinada temperatura
y los recursos de edición de imágenes resultaba muy limitado, pero el placer de
hacer televisión compensaba cualquier sacrificio, tiempos de nostálgico blanco
y negro, las transmisiones en color se iniciaron en la segunda parte de la
década de los sesenta.
Las cámaras de
televisión que se utilizaban en esos días eran de dimensiones que hoy se
antojan monstruosas, sin embargo, aunque pareciera que todo estaba en contra,
nuestro entusiasmo no le reclama nada a los tiempos modernos en que un teléfono
celular contiene todo un centro de producción que en ese tiempo ocupaba parte
de un edificio, debo reconocer que me siento privilegiado de que la vida me
haya regalado el placer de apreciar la evolución tecnológica.
Muchos de nosotros
no logramos el triunfo deseado, lamento en verdad no recordar los nombres de
muchos de ellos, lo que ocurre es que el tiempo así lo determina, pero afirmo
que a todos los recuerdo con mucho cariño pues, los años que disfrutamos
“jugando” a la televisión, logró que a la fecha me mantenga ocupado en los
medios, tratando de transmitir mis experiencias a los jóvenes de hoy, que se
encuentran cerca y otros no tanto y que mi pretensión se reduce a colocar sobre
la mesa las experiencias vividas y que tomen lo crean que les es útil.
Muchos fueron los
años vividos dentro de la televisión, tanto de entretenimiento como en la
televisión educativa, mi deber entonces es transmitir lo aprendido, con la
esperanza de que algo de ello sirva aunque solo sea parcialmente,
y que los errores que cometí, queden como muestra de lo que “no se debe hacer” con el único fin de que nadie se detenga en la búsqueda y fabricación de su sueño, cualquiera que este sea, como en la guerra, fabricar un sueño no es fácil, pero vale la pena el intento.
y que los errores que cometí, queden como muestra de lo que “no se debe hacer” con el único fin de que nadie se detenga en la búsqueda y fabricación de su sueño, cualquiera que este sea, como en la guerra, fabricar un sueño no es fácil, pero vale la pena el intento.







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