Mucho
se ha escrito sobre este acontecimiento que se festejará en los próximos meses,
la independencia de México, y creo es momento de analizar algunas cosas.
Un
libro editado por Nemesio Rodríguez que titula “los mitos del bicentenario”
hace una descripción de la vida en ese tiempo y del cual tomo los siguientes
puntos.
La
independencia de México y la discriminación hacia los nativos y dueños
legítimos de esta tierra hace que resulte confusa la época y solo por medio de
la historia oficial es que nos hemos enterado unilateralmente de los sucesos.
Durante
el siglo XVIII los hechos del mundo debilitaron a España y sus colonias se
mostraron tolerantes a las modas que pensaron los colocaría a la altura de los
monarcas europeos reconsiderados ilustrados.
Parece
que esas ideas provocan la relajación en las costumbres de las clases altas, lo
que desencadena el inicio de ideas perniciosas, con el resultado conocido, la
naciente corrupción en la que estamos sumidos hasta nuestros días.
El
resultado, los territorios americanos fueron perdiendo su integración a la
corona y degradados a la categoría de simples propiedades reales a las que
había que explotarlas para sacarles la mayor utilidad posible.
Lo
anterior creó un clima hostil entre los diversos personajes de la población de
la “Nueva España” y que por el ambiente de discriminación existente, el
descontento se incrementó como era de esperarse.
Es
aquí donde aparece en escena la masonería que llegaba de Europa y que al
integrarse a la sociedad de la época, consigue sus propios intereses y uno de
ellos era la expulsión de la comunidad jesuita.
Un
dato que no debemos olvidar es que cuando España cedió la corona a la familia
Bonaparte, el pueblo español comulgaba con las ideas liberales y esa situación
fue aprovechada por dichos liberales.
Conforme
los ejércitos franceses ocupaban las ciudades españolas, paralela mente
fundaban logias masónicas que provocaban rivalidades y enfrentamientos entre la
sociedad creando un clima de incertidumbre por desconocimiento.
Creo
que es muy importante el momento histórico que se vive en México y más
importante será el que cada mexicano se interese en verdad de lo que cada
historiador escriba para poder concluir en algo positivo.
No
importa la tendencia que le impriman los autores, sin duda cada dato, cada
acontecimiento descrito sirve para formar una opinión del hecho que se pretende
exaltar.
Un
pueblo sin historia y sin tradiciones, es un pueblo perdido en el mar de
culturas.